Amor mío ayer, hoy y mañana yo…

Te amé desde el primer minuto

que mi mirada conecto contigo

y esa sensación en mi corazón

jamás me ha vuelto a abandonar.

Porque eres esa parte de mi

que durante tanto tiempo he extrañado

y que he encontrado en un segundo

para toda la eternidad.

Nos hemos jurado desde aquel día

tantas cosas que se me llena el pecho

porque eres lo más maravilloso

que nunca podré volver a conocer.

Hoy es 31 de Julio del 2021

sigues siendo la única que sabe mis secretos

y yo sigo siendo el único que sabe los tuyos

creados en nuestras noches de amor.

Mañana es un nuevo día sin ti

pero no creas amor mío por un momento

que me he olvidado de ti porque lo sabes

ayer, hoy y mañana moriría y me cambiaria por ti.

Mi amor verdadero

Cuando amas a una persona tanto que te duele el corazón y eres la persona más feliz del universo a su lado te crees inmune a cualquier desgracia hasta que llega y el revés es tan grande que salir del pozo se hace una montaña interminable. Cuando una enfermedad se llevó al amor de mi vida hace años no podía imaginar mi vida a largo plazo y aunque los primeros meses fueron muy destructivos y los años primerizos a su perdida fueron una locura, el tiempo fue pasando.

El estar tantos años compartiendo una vida con una persona, siendo cómplices de los amaneceres y de lo esencial de cada día, trabajo, viajes, familia y amor, a raudales como si fuese cada día el primero, compartirle esa mirada que jamás se olvida, la del “si quiero”, la del avancemos juntos. Como pelearse con todo eso cuando ya no está.

Simplemente dejas de pelear, porque sabes que por muchos parches que puedan remendar tu corazón, ese peso que llevas por ese amor verdadero no desaparece, sigue a tu lado toda la vida, por muchas otras vivencias que se tengan, por muchos otros momentos al lado de otra persona, sin odiadas comparaciones pues cada ser humano es único y distinto, pero siempre con esa música en el fondo de tu interior que salta de vez en cuando para decirte – estoy aquí -.

Ahora que vuelvo a estar solo y con problemas graves de salud, vuelvo a recordar más que nunca los días posteriores a su perdida, me emociono y pienso que si no lo logro y tengo que partir el único miedo que tengo es no encontrarla al otro lado para volver a sonreír. Pensar en rendirse y terminar este capitulo es lo fácil, echarle huevos y seguir sufriendo este doble dolor, emocional y de salud para conservar los recuerdos de una vida ¿valen la pena?, o es mejor dejarse ir.

El amor verdadero es lo más difícil de conseguir cuando lo tienes y te lo arrancan del pecho no te engañes, por muchas cosas buenas que te puedan pasar siempre acabas mirando al cielo y diciéndole a ese amor: “te amo”.

Reflexiones arcoíris

Reflexiones filosóficas

jugando al escondite

siempre debajo de la cama

o dentro del armario.

Desaparecer sin decir nada

como cuando no había Internet

aquello que era anticuado

pero curaba el estrés.

Y si te digo la verdad

ahora todo es vértigo

vamos a tanta velocidad

que ni siquiera nos miramos.

Por eso dentro de una normalidad

quién pueda tener la emoción

de vivir felizmente a cuatro trapos

es de una envidia inimaginable.

Decisiones

Sé que no voy a llegar a viejo, que mi vida se truncó hace unos años. Vivir con una enfermedad degenerativa que acabará llevando mi cuerpo a ser dependiente de segundas personas no es plato de buen gusto, elevando el dilema y la eterna pregunta de como actuar llegado el momento. Siempre me he dicho que mientras mi mente y mi consciencia se mantuviera sana y clara todo lo que me cayese encima se podría superar porque la vida es demasiado bonita para perderla, incluso ser una “manta” con dignidad no me parecía tan mala idea con tal de ver el progreso de mis allegados y del mundo a lo largo de los años que me terminasen.

Pero también y lo confieso se me ha pasado por la cabeza que llegado el momento más critico de mi vida y antes de no poder hacer nada, terminar con valentía y con una sonrisa agradecida todos los años que pude (buenos y malos) vivir entre todas esas personas a las que quiero y querré siempre de una manera rápida y en silencio, sin levantar revuelo, reivindicando mi derecho a una muerte digna, a no ser el paño de lágrimas de quienes me conocieron en los buenos momentos y que puedan despedirse con esos recuerdos que valen la pena, que hacen que te vayas tranquilo y orgulloso.

He pasado muchas cosas a lo largo de los años, la muerte de un ser amado, perder un hijo, que no me devolviesen lo que un día se firmo o ver como esta enfermedad se cebaba conmigo de manera rápida dejándome reducido a un fotograma de lo que fui. Pero también he vivido cosas maravillosas, viajar por medio mundo, conocer a personas interesantes, trabajar siempre en lo que me ha gustado y compartir a día de hoy una relación con una escritora súper inteligente que no se ha fijado en mi físico ni en mis problemas, se ha quedado con mi sonrisa y los buenos ratos que le hago pasar cuando estamos juntos a pesar de mis carencias. Y eso me llena muchísimo.

Decidir irme antes de ser una carga total es algo que puede pasar en unos años cercanos o quizás la medicina evolucione lo suficiente para alargar lo inevitable, siendo sinceros a pesar del dolor tengo una tolerancia bastante alta al mismo pero también es cierto que los opiáceos ayudan al día a día. Lo que tengo claro es que llegado el momento de que no pueda valerme por mi mismo para nada, no tiene sentido alargar ni atar la situación y dejar paso a un final al que tengo miedo, no sé que hay después y lo ignoro, a pesar de vivir en una zona donde se creen en brujas y en espíritus tan cierto como el pan existe, el otro lado siempre me generó dudas, pero como todo llega sé que ese paso lo haré rodeado del apoyo que se merece.

Esta entrada en mi diario no busca aprobaciones ni polémicas, son muchas horas durante muchas noches sin dormir meditando, de muchos días sin poder hacer nada, de tener un día bueno y seis malos, de rachas de esperanzas y comunicados decepcionantes, de especialistas y muchas pruebas, de probar de todo incluso cosas nuevas, de rabia y desilusión, pero también y no puedo olvidarme de alegrías y todas ellas me las guardo bien adentro de mi corazón porque espero que cuando me toque morirme al menos todas esas alegrías me acompañen a esa nueva aventura si la hay o al menos no las olvide nunca.

Nadie sabe que nos depara el tiempo que estamos aquí, sólo os digo que lo aprovechéis como si no hubiese un mañana porque tal y como estamos viendo en esta realidad, sólo podemos estar seguros de lo que vemos en el presente porque en unos segundos todo puede cambiar. Un abrazo.