Reflexiones arcoíris

Reflexiones filosóficas

jugando al escondite

siempre debajo de la cama

o dentro del armario.

Desaparecer sin decir nada

como cuando no había Internet

aquello que era anticuado

pero curaba el estrés.

Y si te digo la verdad

ahora todo es vértigo

vamos a tanta velocidad

que ni siquiera nos miramos.

Por eso dentro de una normalidad

quién pueda tener la emoción

de vivir felizmente a cuatro trapos

es de una envidia inimaginable.

Decisiones

Sé que no voy a llegar a viejo, que mi vida se truncó hace unos años. Vivir con una enfermedad degenerativa que acabará llevando mi cuerpo a ser dependiente de segundas personas no es plato de buen gusto, elevando el dilema y la eterna pregunta de como actuar llegado el momento. Siempre me he dicho que mientras mi mente y mi consciencia se mantuviera sana y clara todo lo que me cayese encima se podría superar porque la vida es demasiado bonita para perderla, incluso ser una “manta” con dignidad no me parecía tan mala idea con tal de ver el progreso de mis allegados y del mundo a lo largo de los años que me terminasen.

Pero también y lo confieso se me ha pasado por la cabeza que llegado el momento más critico de mi vida y antes de no poder hacer nada, terminar con valentía y con una sonrisa agradecida todos los años que pude (buenos y malos) vivir entre todas esas personas a las que quiero y querré siempre de una manera rápida y en silencio, sin levantar revuelo, reivindicando mi derecho a una muerte digna, a no ser el paño de lágrimas de quienes me conocieron en los buenos momentos y que puedan despedirse con esos recuerdos que valen la pena, que hacen que te vayas tranquilo y orgulloso.

He pasado muchas cosas a lo largo de los años, la muerte de un ser amado, perder un hijo, que no me devolviesen lo que un día se firmo o ver como esta enfermedad se cebaba conmigo de manera rápida dejándome reducido a un fotograma de lo que fui. Pero también he vivido cosas maravillosas, viajar por medio mundo, conocer a personas interesantes, trabajar siempre en lo que me ha gustado y compartir a día de hoy una relación con una escritora súper inteligente que no se ha fijado en mi físico ni en mis problemas, se ha quedado con mi sonrisa y los buenos ratos que le hago pasar cuando estamos juntos a pesar de mis carencias. Y eso me llena muchísimo.

Decidir irme antes de ser una carga total es algo que puede pasar en unos años cercanos o quizás la medicina evolucione lo suficiente para alargar lo inevitable, siendo sinceros a pesar del dolor tengo una tolerancia bastante alta al mismo pero también es cierto que los opiáceos ayudan al día a día. Lo que tengo claro es que llegado el momento de que no pueda valerme por mi mismo para nada, no tiene sentido alargar ni atar la situación y dejar paso a un final al que tengo miedo, no sé que hay después y lo ignoro, a pesar de vivir en una zona donde se creen en brujas y en espíritus tan cierto como el pan existe, el otro lado siempre me generó dudas, pero como todo llega sé que ese paso lo haré rodeado del apoyo que se merece.

Esta entrada en mi diario no busca aprobaciones ni polémicas, son muchas horas durante muchas noches sin dormir meditando, de muchos días sin poder hacer nada, de tener un día bueno y seis malos, de rachas de esperanzas y comunicados decepcionantes, de especialistas y muchas pruebas, de probar de todo incluso cosas nuevas, de rabia y desilusión, pero también y no puedo olvidarme de alegrías y todas ellas me las guardo bien adentro de mi corazón porque espero que cuando me toque morirme al menos todas esas alegrías me acompañen a esa nueva aventura si la hay o al menos no las olvide nunca.

Nadie sabe que nos depara el tiempo que estamos aquí, sólo os digo que lo aprovechéis como si no hubiese un mañana porque tal y como estamos viendo en esta realidad, sólo podemos estar seguros de lo que vemos en el presente porque en unos segundos todo puede cambiar. Un abrazo.

Un día más al suma y sigue

Llevo ya casi un día enterrado en la cama, con fuertes dolores óseos y musculares, mareos y debilidad (no estoy embarazado), de lo más normal en mi enfermedad crónica, cuando se pone en modo rebelde y no me deja hacer ni una pizca de vida normal. Pero me da coraje que además no puedas tener ni un poco de movilidad por la cueva sin que se note que no puedes dar dos pasos sin pegar aullidos como si fueses un lobo en celo. Incluso en las pesadillas nocturnas derivadas del dolor me imagino como Robocop después de que me trasplantaran todas mis partes inútiles.

Menos mal que dentro de mi marginalidad corporal, he tenido el apoyo de Ana que ha estado vigilante en mis contracciones (caramba con el embarazado psicológico), digo dolores y me ha estado apoyando y ayudando en sus posibilidades para que el tiempo no se me cayera encima, menos mal que no tengo un reloj de pared o fijo que me abre una fisura en el cráneo. Aunque el cariño y el amor de sus cuidados son de agradecer hasta la eternidad me fastidia mi situación y ojala en Junio mi especialista con el que tuve un breve contacto ayer vía telefónica con su secretaria me pueda abrir a un parto sin dolor (buenoooooo solo me falta tener la menstruación), me pueda quitar un poco de dolor y medicación que parezco una farmacia ambulante. Al menos de manera que pueda hacer algo aprovechable e incluso viajar a cercanías sin miedo a colapsar o desmayarme por el camino, aunque con el tema de la cuarentena todo va más lento que hay prioridades más urgentes que la mía como es que esto se acabe para todos y no se muera nadie más por culpa de este maldito virus.

Así que desde mi humilde cueva os deseo a tod@s que os cuidéis mucho por favor, que sólo se vive una vez, un abrazo enorme.

Hablando de amor

Cuando tienes la necesidad de amar, de sentirte protegido por el amor de otra persona, no puedes dejar de pensar en ella, de sentirla tan cerca y dentro de ti que cualquier otra cosa que no sea como esa sensación deja de ser principal, no te alimenta. Entonces en parte sientes dependencia de ese ser humano que te llena de emociones y sentimientos y dejas que todo aquello que habías perdido vuelva a ti y te regocije de los mejores momentos que por tu mente han pasado.

Sentirse querido es algo que debería de estar generalizado y que por lo menos una vez en la vida todos deberíamos pasar por ello en toda su plenitud, sin frenos ni agravios, sin tener que demostrar nada, sin que entregar algo a cambio, solo la misma parte que te entregan, el mismo nivel, la misma cadencia de flechazos de amor. Y entristece saber que muchos no conocerán ni por un segundo algo que se allegue a lo más parecido, a veces por timidez, otras porque no se les da una oportunidad para demostrar que son igual de validos o mejores aunque no cumplan con los dichosos patrones de la sociedad de tener que meter todo en un Olimpo de Dioses.

Me gusta amar, me gusta querer, me gusta entregarme en cuerpo y alma a quién sinceramente me quiera, me regale su tiempo porque sabe que yo le daré todo el mío, todo lo que tengo, mi vida. El amor es un motor increíble del que necesitamos para seguir adelante, quién rehúse de el es que nunca ha vivido lo suficiente para echarlo de menos.