De soledades en soledad

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mi invisibilidad

única

como un gran ridículo.

Fichaje

de la presión propia

de no ir ni quedarse

con un ser.

Viaje

sin correa de transmisión

ni datos

para la velocidad.

Amistades

como peces voladores

los ves pasar

pero ninguno se queda.

Puñetera soledad

Esperaba tus besos

sentado en tu piedra corazón

esa de granito puro

que me enseñaste desde ya.

Marcaste a golpe de palabras

las fronteras entre nosotros

de nada valía tus te amos

cuando las rejas de acero me dormían.

Tus arañazos sobre mi alma

eran las caricias sobre mi piel

aquellas que siempre entendías como tuyas

pero que tanto te costaba regalar.

Y ahora me tienes

vagando en un cuerpo extraño

meditando volver al cosmos o quedarme

necesitando olvidarte puñetera soledad…