Me gusta cuando hacemos el amor

Me gusta hacer el amor contigo

porque liberas a la bestia que hay en mi

dejas que salga y se vuelva humano

y convierta sus garras en caricias.

Me gusta que me hagas el amor

porque siento como todo mi ser se eleva

y entra en una dimensión nueva

donde tu eres mi diosa.

Me gusta que nos amemos sin condiciones

porque me enseñas tantas cosas hermosas

que por muchos años que pasen juntos

nunca dejare de aprender a tu lado.

Me gusta quedarme en tus brazos

cuando los dos nos agotamos al acabar la noche

porque me relaja escuchar tu corazón

antes de que la bestia vuelva otra vez.

Hacemos el amor

Hacemos el amor

cada vez que nos vemos

que nos sentimos

que nos rozamos suavemente.

Nos amamos

como en una juventud rebelde

de sexo maravilloso y dulce

de momentos inolvidables.

Queremos en ambos

el placer no sólo de las palabras

el acto de nuestros cuerpos

mezclándose entre besos.

Hacemos el amor

siempre que nos viene en gana

porque no tenemos limites

porque no nos avergonzamos de nada.

Mi carta de hoy para ti.

Amor mío:

Esta noche he sentido como tus manos se deslizaban por mi cuerpo, como tus caricias me hacían erizar cada centímetro de mi piel y que no quedaba nada sin recorrer, que no dejabas ni un poco a la imaginación, que todo mi ser era para ti como un receptáculo de lujuria que tenías que sentir con toda su intensidad.

Me hiciste el amor con la naturalidad de dos cuerpos que se conocen y se funden porque necesitan sin motivación ni remordimientos amarse, sudar juntos, intercambiar fluidos y gemidos, concluir que no hay barreras ni freno a la hora de entregarse al sexo más emotivo, al que dos enamorados dan para el uno al otro esperando recibir la misma cantidad de cariño que va dejando, que va regalando con toda su pasión y delicadeza.

Esta noche sentí como tu corazón palpitaba con fuerza, como tu lengua jugaba con la mía sin mediar palabras, hablando con nuestras miradas, guiándonos por el tacto para intercambiar todo lo que hemos aprendido a lo largo de los años. Sin prisas pero sin pausas, desahogando todo lo que dentro de nosotros mismos quiere salir, quiere darnos y que nos apetece, como pareja, como amantes.

Te hice el amor mientras me enamoraba, cada vez más ya que lo estaba, de tus curvas perfectas, de tus senos, del volcán de la vida, de tus manos cogidas de las mías cuando empujaba, cuando te hacía sentirme dentro de ti, cuando apretabas tus piernas contra las mías, cuando en tus pupilas se podía ver el estallido de mil soles, el nacimiento de cada nuevo orgasmo como una declaración jurada de amor eterno, de aquello que tanto nos gusta llamar, amor verdadero.

Te quiero.

Tus noches

Las noches son muy largas

si no me meto contigo

mientras suspiras en los sueños

y me abrazas entre tus sábanas.

Y me ruegas que duerma

de esa manera suficiente

para llegada la mañana

amarte nuevamente.

¡Madre Mía!

los besines al chatín cada día

que sin la luz encendida predicas

porque a oscuras ¡lo que harías!.

Y es de buena voluntad

mientras haces correr a tu cuerpo

que en tus pensamientos nocturnos

me tengas siempre a mi.