Le digo hola a mi soledad.

Lloraban mis ojos al sentir tu partida hacia un lugar lejano y extraño para mí. Lloraban porque no entendían tu marcha precipitada y tan rápida, me sorprendí como si entrase el viento del norte en un verano cálido por tu pasión, y no supe que hacer. Pensé que si gritaba el mundo se pararía y todos dejarían de hacer sus cosas para escuchar el desgarrador sentimiento que tu huida de mi lado me estaba provocando, pero el mundo no cesó de girar y de dar sus miles de historias sin parar. Sentí la angustia que produce el saber no ver a esa persona nunca más y nuevamente mis lágrimas recorrían mi rostro de manera fluida, sin parar. Y me preguntaba porque no podría ser al revés, que tu partida fuese un regreso y en vez de un adiós un hola con un abrazo sentido y un beso profundo, pero estoy perdido en la desesperanza y en tu cabeza solo cabe seguir viajando en tu salida hacia adelante sin contar con nadie más. Allá donde te lleve tu corazón que seas feliz a mi me quedan recuerdos y fantasmas del pasado, que tengas mejor suerte. Le digo hola a mi soledad.

Enamorarse

De todas las cosas que he disfrutado más en mi vida ha sido la de enamorarme la que más me ha gustado. No han sido los viajes o el haber conocido a muchas personas interesantes en ellos, ni las aventuras y el descubrir habilidades que no sabia que tenia. Ha sido el enamorarme lo que me ha sujetado a tierra firme y a navegar por el cielo y la tierra, si no me hubiese enamorado no tendría una vida completa, hubiese sido una vida triste porque le faltaría el único sentimiento que de verdad importa, porque enamorarse encierra en su propia manera el ser feliz, alegre, insuperable a todos los efectos.

Yo aún siento esos rescoldos en mi corazón, porque cuando plantas esa semilla de un amor eterno enamorándote, de grande aunque la podes no deja de crecer, incluso en tu último aliento.

La araña

Ella estaba sobre la cama, dormía profundamente, su boca medio abierta dejaba entrar el aire que su nariz no inhalaba. Una araña se deslizo desde el techo con su hilo, posándose en su labio. La araña se introdujo por la boca y fue deslizándose por la garganta. Ella que seguía dormida empezó a toser lentamente pero cuanto más se metía la araña más intensidad cobraba su tos.

Al poco rato se sentaba sobresaltada en la cama casi sin poder respirar, la araña camino de sus pulmones estaba inyectando su veneno sin piedad. Ella empezó a escupir sangre, se le empezó a nublar la vista. En un último intento quiso levantarse para ir al baño, pero sólo dos pasos después se desplomo en el suelo falleciendo.

Moraleja: no infravalores las cosas pequeñas, pueden ser más fuertes y más letales que una grande.

Dormirme

Me saltan las cascarillas de los ojos cargados y las bolsas que de ellos cuelgan, ese insomnio brutal que me despedaza desde el ombligo y hace temblar los dedos gordos de mis pies. El gotero incesante del reloj torturando mis oídos con el paso de cada segundo, como flechas ardientes que se clavan en los poros de mi piel.

Pasando los días, las semanas y los meses suspirando por algo más que un par de horas, de aposentar el culo en un colchón de doble cuerpo dando más vueltas que una noria. Dándole vueltas a la cabeza, al cerebro como un batido buscando esos ronquidos aleatorios que me devuelvan a la cordura.

Busco el sueño como un conquistador.