Los apuntes de una aventura

Los futuros proyectos…

Los apuntes de una aventura

Afklifeskiller

Afklifeskiller se levanta como todas las mañanas con más sueño que descanso, sus vicios nocturnos son su mayor pasión, le da a la savia hasta que su cuerpo no pueda más. Eso provoca que el resto del día cuando más alto está el sol se sienta tan desgastado que su sistema digestivo tenga que comer a cada hora.

Por lo normal se lleva para el trabajo un par de tupperware con comida saludable que le prepara su pareja, en los círculos mas acotados se sabe que al final quien se come la comida es el perro de la vecina pero el siempre devuelve los tupperware limpios como si se los comiera el. Pero el verdadero secreto que nadie sabe es que Afklifeskiller esta enganchado a los bocatas de chorizo con queso, uno cada hora hasta completar las ocho horas de trabajo.

Las malas lenguas (no voy a decir que ya le ven cara de chorizo porque mentiría) comentan que lo ven mucho tiempo en el cuarto de baño de la empresa, incluso se oyen ruidos extraños (yo se que es por comer con la boca llena sin respirar para acabar la media barra de pan que llena con trescientos gramos de chorizo y doscientos gramos de queso incluida la miga), a veces lo ven en el trastero de objetos de limpieza cuando no es su departamento, otras veces que va a por tabaco y lo ven en una esquina engruñado con algo no identificable entre las manos (ya se que sabéis lo que es: un bocata más).

Pero lo más alarmante de la situación es que algunos aseguran y no es leyenda urbana que cuando van todos al bar a tomar un café, a veces se mete debajo de la mesa con la excusa de que ha perdido una moneda y ya, ya lo se, está comiendo un bocata de chorizo con queso otra vez. Aunque el colmo de los colmos es que a veces sin darse cuenta se levanta de la siesta sonámbulo y delante de su pareja se va tan pancho a la cocina e inconscientemente se prepara un bocata y acariciándolo le dice: “mi verdadero amor”.

Unos dicen que es un caso perdido yo desde la Asociación de adictos al bocadillo de chorizo con queso quiero mandarle ánimos y que le emplazamos para que venga a contarnos sobre su adicción, se fuerte hermano, estamos contigo.

ZIKIRI

Enamorado de una piscina de plástico, su sueño es irse a Andorra con ella y darse un baño en todos los lugares de interés hasta llegar a la frontera. Formado como guerrero desde que era un niño se hace llamar Zikiri y aunque tiene fama de chico duro los rumores cuentan de que en las noches de luna llena se le ve buscando a una joven con un ramo de flores y su mejor perfume a pandillero, de esos que se compran en el todo a cien de barrio y su aroma perdura como su propia leyenda.

Obsesionado con los !drops y con los !Gear rellena con ello sus carencias de cara al público pues su timidez es legendaria a pesar de su bravura en combate, de la búsqueda a la perfección afilando su Bspen hasta la saciedad porque nunca sabe lo que le espera detrás de un buen matojo, de un árbol, de esa roca perdida donde el día anterior dejo olvidado su caballo.

Zikiri tiene alma de profesor de escuela, le gusta impartir clases con su experiencia, es todo un 66 y sueña con llegar al 69 para poder caminar por la oscuridad sin que el herrero le haga pagar el peaje de su espíritu oscuro hacia la luz. El lo sabe, no es un Dios, pero le gusta cagarse en todos aquellos que en un duelo molestan su dulce descansar.

Zikiri no es un hombre convencional es lo más cercano a una muerte con patas que no hace recados ni le gusta el AFK.

La mata ceros

Ese cero a la izquierda que en su tiempo era algo y que ahora según la primera por la derecha ya no es nada, lo es porque nunca lo han querido como ese cero que realmente se merece. Ese cero que siempre lo da todo pero que los caprichos de la que se cree indispensable lo ha marginado.

Y aunque parece complicado, no lo es.

Supongamos que la que a apartado al cero es tan vulgar y tan insuficiente que al cero no le ha quedado más remedio que pasar de sus lastimeras actuaciones y dejarla porque realmente es una ególatra y una sucia y perversa metáfora.

Así que si me dan a elegir entre el cero a la izquierda y la hipócrita que se esconde en su propio apocalipsis, darme al cero que al menos no me la clavaría por la espalda.