Carta abierta a mi pareja imaginaria

Amor mío:

Te escribo esta carta de manera abierta, para darte las gracias por todo lo que estás haciendo por mí. Por la paciencia que tienes con mi enfermedad y lo que tienes que aguantar en mis momentos de debilidad, de lágrimas y dolor, de rabia por no poder ser todo aquello que plenamente fui y ahora he quedado en un espejismo de todo aquello, resignado a la suerte de ver como muchos días mi cuerpo me vence y a pesar de ello, tú estás ahí dándome todo tu cariño y amor, abrazándome y dándome tus palabras de ánimo sin despegarte de mi lado y eso cariño es lo más bonito que una persona ha hecho por mí.

Se que mi vida no es fácil, que tengo que luchar mucho para mantener un orden en mi día a día y sacarte esa sonrisa tan hermosa que tienes con mis ocurrencias, con mis palabras, con todos esos deseos que comparto contigo, que hacemos juntos, es completamente increible. Por eso el darte las gracias se me hace un acto pequeño, porque te mereces un monumento, te mereces una montaña o incluso un planeta que lleve tu nombre, te mereces tanto y más porque tu corazón es pura bondad, ayudándome con todo tu amor a que tenga unas horas de paz en mi calvario, a que amarte como te amo sea a tu lado momento de celebración y de felicidad porque me haces olvidarme de esas cosas que me hacen daño, ¿cómo no voy a quererte si has renunciado a muchas cosas por mi?.

No quiero extenderme mucho, porque como sabes hoy mis fuerzas tambalean y la poca energía que me queda la estoy usando para escribirte esto y dejarte en esta carta toda mi admiración hacia ti, todo mi cariño y agradecimiento, porque eres lo más grande que en mi vida ha entrado para quedarse y para hacer de mis pesadillas unos dulces sueños. 

Mi carta de hoy para ti.

Amor mío:

Esta noche he sentido como tus manos se deslizaban por mi cuerpo, como tus caricias me hacían erizar cada centímetro de mi piel y que no quedaba nada sin recorrer, que no dejabas ni un poco a la imaginación, que todo mi ser era para ti como un receptáculo de lujuria que tenías que sentir con toda su intensidad.

Me hiciste el amor con la naturalidad de dos cuerpos que se conocen y se funden porque necesitan sin motivación ni remordimientos amarse, sudar juntos, intercambiar fluidos y gemidos, concluir que no hay barreras ni freno a la hora de entregarse al sexo más emotivo, al que dos enamorados dan para el uno al otro esperando recibir la misma cantidad de cariño que va dejando, que va regalando con toda su pasión y delicadeza.

Esta noche sentí como tu corazón palpitaba con fuerza, como tu lengua jugaba con la mía sin mediar palabras, hablando con nuestras miradas, guiándonos por el tacto para intercambiar todo lo que hemos aprendido a lo largo de los años. Sin prisas pero sin pausas, desahogando todo lo que dentro de nosotros mismos quiere salir, quiere darnos y que nos apetece, como pareja, como amantes.

Te hice el amor mientras me enamoraba, cada vez más ya que lo estaba, de tus curvas perfectas, de tus senos, del volcán de la vida, de tus manos cogidas de las mías cuando empujaba, cuando te hacía sentirme dentro de ti, cuando apretabas tus piernas contra las mías, cuando en tus pupilas se podía ver el estallido de mil soles, el nacimiento de cada nuevo orgasmo como una declaración jurada de amor eterno, de aquello que tanto nos gusta llamar, amor verdadero.

Te quiero.

Abriéndote mi corazón

Te hago el amor en mi mente mientras pienso en todo lo que ha tenido que pasar para estar juntos. La cantidad de cosas que el tiempo me ha quitado me las ha devuelto contigo, sentir, sonreír, creer en la bondad de un corazón noble y sincero, sentirme rescatado en el último segundo por una mujer increíble que no ve mis defectos sino que admira las virtudes, que le gusta mi cueva.

Hoy mientras comía me decías, me comentabas lo que te gustaba de mi y todas aquellas cosas que sin saber como coincidíamos de manera casi mágica, que envuelve nuestra relación de un ambiente como si no fuera de hace poco, un ambiente añejo, de conocernos de toda la vida, de quizás haber compartido en otra vida una relación larga y duradera que se reencuentra en esta, para a lo mejor sellar los besos y abrazos que quedaron pendientes, que necesitamos.

Algunos dicen que enamorarse es un camino para unos pocos elegidos, que se va perdiendo con la edad y que no coge fuerza cuando nos hacemos mayores, que equivocados, mis mariposas en el estómago son la mejor medición de como mis maltrechos huesos suspiran y desean sentir la calidez de tu cuerpo, de enamorarse locamente de un ser que no deja que me rinda, que me ha demostrado que un camino juntos es posible si hacemos equipo, si remamos en la misma dirección.

Hoy llueve en mi cueva, pero ya no me preocupa, en ti he encontrado ese sol que me calentara durante el día y esa Luna que al anochecer vigilara mis sueños para que no vuelvan las pesadillas, para que una sonrisa no falte nunca en mi cara, por todo ello, te quiero, por todo ello gracias por entrar en mi vida y quedarte.