Entrevista sin respuestas

Después de cinco horas y veintisiete minutos de la entrevista más profunda y escandalosa a la que fui sometido, con preguntas de si pero no de no pero no de si, estaba a punto de sufrir una hemorragia cerebral profunda cuando te lanzaste a por la última pregunta. Yo con los ojos ensangrentados por los focos y la vejiga llena como un camión cisterna de estar sentado ante ti sin poder moverme me decidí a escucharla y contestarla.

Entrevistadora: ¿De todo lo que te he preguntado y no me has contestado quieres responder a algo?.

Mantuve la compostura ante tal desafío así que con arte y maestría le dije, si en mi mano tengo una capsula azul y otra roja y la roja fuese lo que quieres escuchar sin que lo oigas y la azul lo que quieres escuchar pero no te diré ¿cual elegirías?. Su cara de enojo se fue acrecentando por momentos y me suelta con el movimiento del caballo de gangnam style ¿esto es por lo de Matrix que te dije que me pareció insufrible e infumable cuando no la vi pero la escuche sin sonido?.

Mi aterradora respuesta después de tantas horas esquivas fue la siguiente: sólo se que no se nada y de lo que te pueda decir incluso lo negare delante de mi abogado…

Tu dedo indice era todo lo que con amor me podías dedicar en ese momento pero yo supe que en el fondo de tu corazón estabas agradecida por una entrevista tan personal y tan larga, compartiendo momentos de ternura cíclica y sensaciones que no olvidaras por mucho tiempo cuando no prepararse un guión ante semejante personaje es el primer error que has cometido si querías ganar la guerra y no una simple batalla, que me desayune con una sonrisa mientras me peinaba la espalda, esa a la que querías despedir con un cuchillo al salir por la puerta.

Por cierto por si no nos vemos buenos días, buenas tardes y buenas noches jajajajajaja.