Todo sigue igual

Y las aguas no se calmaron, los camarones siguen revueltos y no hay una sola gamba que maneje la barca, nos va a comer el tiburón.

Bandera choriza , nación de mangantes

Se cumple que siempre los que están en la oposición te prometen amor eterno y fidelidad a cambio de que les des tu voto, sacan las garras y dicen que sacaran a la luz listas corruptas, infidelidades a la patria, que amaran a los pobres por encima de todas las cosas y harán de la nación un lugar lo más parecido al Edén de Maruja y Pepiño. Delirios de una noche de borrachera en la playa de Samil donde dices que te has puesto el condón pero eyaculas más allá del deber cumplido ¡vergüenza!.

Y mira tu que esos que sangraban por los ojos desde sus escaños por querer llegar a lo más alto y ganarse el poder un día lo consiguen y echan al malo, que es más malo que un pistolero suelto en el Oeste corriendo delante de una manada de bisontes rabiosos, de tal modo que ahora son los jefes del cotarro y con ayuda de peña super globalizada y culturizada, más incluso que la hormiga atómica van y cuando tienen la oportunidad de cumplir lo prometido se van desinflando como un pene en pleno gatillazo y por mucho que trates de arrancarlo, no joden.

Una vez que han sentido las mieles del poder y empiezan a sentir que no les entra la vaselina como en sus asientos de la oposición les pasaba antes, que casualidad, se transforman y en cuestión de semanas no cumplen ni lo prometido, ni se casan con la que han dejado embarazada adrede para ganarse su confianza, ni cruzan a las viejecitas la calle ni ya hacen nada por mejorar lo malo, más bien en un pacto oculto a los diablos anteriores lo callan, lo tapan y la mierda sigue creciendo mientras el pueblo con la boca llena ve como las moscas verdes los comen por dentro.

Todos son de la misma calaña, no hay cojones a desenmascarar a aquellos que llevan décadas robando y lucrándose de los pobres contribuyentes, donde comen gourmet hasta cuando van a cagar mientras cientos de miles de familias no tienen ni para poner un guijarro en la sopa, donde saben que si se tapan entre ellos podrán seguir ordeñando a la vaca de las mil tetas para que ellos y sus amiguetes vivan de puta madre a cuenta de “la sangre, sudor y lágrimas” de todos nosotros.

Y luego se preguntan porque la gente no confía y que muchos no voten ya siquiera, ¿para qué?, si salga quienes salgan todos son iguales.