Reflexiones arcoíris

Reflexiones filosóficas

jugando al escondite

siempre debajo de la cama

o dentro del armario.

Desaparecer sin decir nada

como cuando no había Internet

aquello que era anticuado

pero curaba el estrés.

Y si te digo la verdad

ahora todo es vértigo

vamos a tanta velocidad

que ni siquiera nos miramos.

Por eso dentro de una normalidad

quién pueda tener la emoción

de vivir felizmente a cuatro trapos

es de una envidia inimaginable.

La patrona

Como la uña y mugre

puño en alto no te desanimes

las cosas no son de manual

ni suficiente el papel de baño.

No lleves más de lo que necesitas

en la jaula aún quedan plumas

siguen colgando la ropa

de la soga más alta.


Esa güera que es ancestral

con las pieles desgarradas

bonita con sus pinturas de guerra

detrás de una reja.

Anuncio doméstico

del ofrecimiento más celebre

esa cordura que asoma

en sus voces de un megáfono.

Experiencia desesperada

Ese instante que se termina
tan roto envuelto por las sombras,
oscuro y rechazado por los corazones
pobre parpadeo de mi ternura.

Sin sangre de malas maneras
recordando las angustias del pasado,
recogiendo la esencia de tu violencia
más allá de una perdida tumba.

Cegados de cuerpo y alma
quemados por el calor del hielo perpetuo,
soñando como un esclavo particular
convulsionando el mundo a sus pies.

Donde nadie queda con nadie
ante el pavor del fin del mundo,
suspirando por el aire que la rodea
de palabras sin palabras.

Tu arroz

Dos herbillas adornan tu arroz

ese que no se ha pasado,

dos corazones comen del mismo plato

pero usan un solo tenedor.

Dos almohadas adornan tu cama

como dos veces suena tu despertador,

las mismas dos palabras que usas siempre

cuando quieres declarar tu amor.

Dos imágenes en cada retina

aquellas que te hacen ser cariñosa,

doble voluntad al preparar ese plato

que es agradecido con tu arroz.