Mujer de ojos grandes

Me gustaría acariciar tu rostro

sentir tus manos en el mío

poderte besar los labios y decirte

mirándote a los ojos TE QUIERO.

Los dos compartimos pasiones

tus palabras son mi pan de cada día

las mías oscuras y profundas

buscan tú luz que las guíe.

Me encanta verte sonreír

me produce una enorme felicidad

saber que aún puedo hacer

latir a un enorme corazón me da paz.

Quizás sea un atrevido por pensar y decir

que te siento como un alma gemela

de esas a las que le entregas todo tu amor

y puedes llamar con cariño compañera.

 

 

 

 

Yo quiero… ¿tú?

Me tiemblas

en los muslos

en las pupilas

entre todo.

Me rescatas

caricia en mano

lengua con lengua

a pura piel.

Enterneces

mis olvidados orgasmos

la palabra te quiero

susurrar mi nombre

Amarse

porque es natural

porque sale de dentro

sin complicaciones.

Te espero Yos…

Te espero en nuestro rincón

donde juntábamos palomitas de maíz

y hacíamos dibujos del uno y del otro

siempre fundidos en un beso.

Te espero con el amor verdadero

ese que lleva el corazón de la sinceridad

donde jamás debemos abandonar

y ser todos los días constantes.

Te espero en mis últimos días

como te esperé en los primeros al conocernos

con la misma mirada tierna y agradecida

con la misma sonrisa cómplice.

Te espero más allá de lo terrenal

sigo creyendo que lo nuestro es inmortal

y por eso te espero como tu lo haces

más allá del cielo más allá de todo esto…

Siempre estarás ahí

Me hacías el amor con las prisas de una primavera sin lluvia, te revolvías en mis sabanas mientras se escuchaba tu canción, no te quitabas los calcetines entre acto y acto, costumbre que me encantaba te daba ese aire rebelde como el lugar donde te conocí.

No probabas nada que no hubiese hecho para ti con todo mi amor, para ti mi cocina era un templo y yo tu artista al que devorabas con la mirada, con tus manos, con tus besos, con todo tu enorme corazón.

Te gustaba salir conmigo a mis paseos largos, cámara en mano, recorriendo los lugares mas extraños como un paria en un rol sin fin. Porque de esos lugares aprovechabas los mas escondidos para amarme con tu sinceridad, con el brillo que desprendías con tu sonrisa, cuando me decías ¡parate! ¡te lo voy a hacer aquí!.

Siempre esperabas al despertador para decirme que te diera cinco minutos más, abrazados debajo del edredón, ocultos como en una tienda de campaña, contándonos los sueños que durante la noche nos lleno de paz, silencios y caricias furtivas y siempre me decías “mi mejor sueño eres tú”.

Te llevaste todo lo mio allá donde los viajes nunca se terminan y no esperas que las sombras vuelvan, pero si cierro los ojos, ahí en lo más profundo eternamente me vuelves a besar una y otra vez…