Resignación

Querida Muerte

siempre estás sentada a mi lado

compañera  dame un respiro

me estás agobiando.

Sé que es tu trabajo

para eso te han enseñado

pero déjame un poco más

si te lo explico lo entenderás.

Ya me has matado

en más de una ocasión

me merezco una tregua

no me rompas otra vez el corazón.

Sólo te pido una cosa

aunque ya es un imposible

querida muerte

déjame amar otra vez.

Amor mío ayer, hoy y mañana yo…

Te amé desde el primer minuto

que mi mirada conecto contigo

y esa sensación en mi corazón

jamás me ha vuelto a abandonar.

Porque eres esa parte de mi

que durante tanto tiempo he extrañado

y que he encontrado en un segundo

para toda la eternidad.

Nos hemos jurado desde aquel día

tantas cosas que se me llena el pecho

porque eres lo más maravilloso

que nunca podré volver a conocer.

Hoy es 31 de Julio del 2021

sigues siendo la única que sabe mis secretos

y yo sigo siendo el único que sabe los tuyos

creados en nuestras noches de amor.

Mañana es un nuevo día sin ti

pero no creas amor mío por un momento

que me he olvidado de ti porque lo sabes

ayer, hoy y mañana moriría y me cambiaria por ti.

Pensando en el final.

Cuando he visto la muerte de cerca tantas veces a lo largo de mi vida, en lo profesional, en lo personal, uno se acostumbra a verla desde un prisma diferente. Duele, si. Pero cuando lo has vivido varias veces de cerca se te forma una coraza y las lágrimas dejan de fluir, ya no se ahoga el alma.

Estos últimos días en mis revisiones metido en las maquinas, resonancia nuclear, magnética, analíticas, aumento de medicación para el dolor, pastillas para intentar dormir ya que el insomnio me corroe, corticoides y un largo etc, he pensado en mi propia muerte. Hasta ahora viví las circunstancias de los demás pero empiezo a evaluar mis propias circunstancias.

Si con todo lo que tengo no fuera suficiente el virus que nos ataca a todos también me preocupa, pillar algo así sería con mis antecedentes un viaje sin retorno y a pesar de todas las precauciones mis visitas continuas a zonas de riesgo, hospitales, centros de salud me exponen demasiado.

¿Pienso alguna vez como sería mi muerte?, todos los días. Cuando no puedo moverme, cuando me falta la respiración, cuando el dolor no me deja dormir, cuando no tengo apetito, en cada circunstancia se me viene a la mente cuando será y si tendré alguna oportunidad de regatear el desenlace final. Es duro.

Aún así reconozco que la soledad me hace pensar y darle vueltas a las cosas más de lo habitual, pero no es fácil mantener la mente distraída o en blanco cuando a cada movimiento el dolor te recuerda que el mal está dentro de ti. Suena a una posesión demoníaca (sonrisas) ¿pero acaso una enfermedad no lo es?. Un abrazo para todos, gracias por estar ahí.