A esos amargados

En estos mundos donde todos estamos con todos y algunos van por su cuenta, modo irónico ON, están los típicos que les molesta todo, pero de manera generalizada, no algo en concreto ¡no! ¡todo!.

Que te va bien en el mundo del gaming pues eres un tramposo y se chivan a los observadores porque a ellos no les va tan bien como a ti, jugando a pelo sin meterle dinero a un juego que buena falta te hace para el día a día, pero de llorones está el universo lleno.

Que eres muy familiar y te gusta compartir como va tu día a día aunque estés hecho una mierda y sacas fuerzas de donde no se sabe para poner una sonrisa, pues no lo hagas en una red social que se van a quejar a los administradores porque siempre sonríes y no enseñas tu parte débil para sentirse ellos mejores con tus desgracias mientras viven en su nube, pero no pasa nada, donde la verdad molesta se va a otro lado donde un poco de ruido haga buen ambiente y no toxicidad.

Luego en los medios de comunicación lees que la gente se está distanciando unas de otras ¡normal!, por culpa de cuatro amargados que su única satisfacción es joder a los demás en vez de ser parte de la ecuación participando con buen rollo y salud mental, como si los que queremos ser mundo tuviésemos la culpa de ello y de sus frustraciones.

Por eso mi reflexión para este Miércoles 15 de Septiembre del 2021, es una que no es mía y que lo deja todo bien claro: “vive y deja vivir”. Un abrazo a todos-as.

Cosas del pensar … mucho.

Antes de ayer hablaba con una amiga sobre lo de tener pareja a mi edad y con mi enfermedad que me limita para muchas cosas. Ella me dijo que para todas las edades hay un amor y me hizo reflexionar sobre como sería mejorar un poco mi salud y poder salir al mundo, aunque me he convertido en un anti social, la soledad con el tiempo te levanta un muro invisible difícil de romper.

Seguí pensando en sus palabras y me decía que donde encontraría una compañera, pues no voy de discotecas, ni de bares, soy más bien de visitar un museo o cuando mi cuerpo me deja, salir a pasear hasta donde llegue con mi cámara y sin interactuar con las personas, más ahora con la pandemia que todo el mundo va a lo suyo.

Entonces me encontré como al principio, con ganas de tener a alguien detrás de una línea, de una pantalla, al lado, pero que es una misión imposible (hola soy Tom Cruise y no hay misión imposible, este mensaje se auto destruirá en 3 2 1), haría falta una casualidad del destino o de esos encontronazos de cabeza con cabeza para crear una reacción en cadena o una pila de energía para durar una eternidad. Para todo lo demás todo son cábalas que no sé si algún día conseguiré despejar.

Afklifeskiller

Afklifeskiller se levanta como todas las mañanas con más sueño que descanso, sus vicios nocturnos son su mayor pasión, le da a la savia hasta que su cuerpo no pueda más. Eso provoca que el resto del día cuando más alto está el sol se sienta tan desgastado que su sistema digestivo tenga que comer a cada hora.

Por lo normal se lleva para el trabajo un par de tupperware con comida saludable que le prepara su pareja, en los círculos mas acotados se sabe que al final quien se come la comida es el perro de la vecina pero el siempre devuelve los tupperware limpios como si se los comiera el. Pero el verdadero secreto que nadie sabe es que Afklifeskiller esta enganchado a los bocatas de chorizo con queso, uno cada hora hasta completar las ocho horas de trabajo.

Las malas lenguas (no voy a decir que ya le ven cara de chorizo porque mentiría) comentan que lo ven mucho tiempo en el cuarto de baño de la empresa, incluso se oyen ruidos extraños (yo se que es por comer con la boca llena sin respirar para acabar la media barra de pan que llena con trescientos gramos de chorizo y doscientos gramos de queso incluida la miga), a veces lo ven en el trastero de objetos de limpieza cuando no es su departamento, otras veces que va a por tabaco y lo ven en una esquina engruñado con algo no identificable entre las manos (ya se que sabéis lo que es: un bocata más).

Pero lo más alarmante de la situación es que algunos aseguran y no es leyenda urbana que cuando van todos al bar a tomar un café, a veces se mete debajo de la mesa con la excusa de que ha perdido una moneda y ya, ya lo se, está comiendo un bocata de chorizo con queso otra vez. Aunque el colmo de los colmos es que a veces sin darse cuenta se levanta de la siesta sonámbulo y delante de su pareja se va tan pancho a la cocina e inconscientemente se prepara un bocata y acariciándolo le dice: “mi verdadero amor”.

Unos dicen que es un caso perdido yo desde la Asociación de adictos al bocadillo de chorizo con queso quiero mandarle ánimos y que le emplazamos para que venga a contarnos sobre su adicción, se fuerte hermano, estamos contigo.