DESEÁNDOTE

Tu sonrisa te delata cuando te cruzas con mi mirada, cuando otorgas en el silencio de tus palabras el deseo más ferviente de tu corazón, de tus pechos desnudos, del calor de tus muslos contra mi cuerpo. Entre tu abrazo cálido, de labios húmedos, de palpitar fuerte, de orgasmo en orgasmo de la mente dispuesta en tu sexo, en la caricia de tu melocotón más sabroso, más dulce. Provocando sensaciones que tu sonrisa me enseña, me registra a fondo para que entienda que me posees, que te poseo, que hacemos el amor entre cristalinas marismas del conocimiento, del placer más salvaje como gotas de agua sobre tu pelo, tan húmedo, húmedo como todo lo tuyo, como excitado lo mío, juntos, demasiado e inseparables, hasta agotar nuestras energías entre gemidos.

Mi entorno…

Cuando pienso en ti cosquillas recorren mis venas, es como un placer que me hace olvidar todo lo que hay en mi alrededor. En esta cueva donde la luz del sol marca las horas de mi vida, los amaneceres y atardeceres donde ahora se ha colado tu voz para reorganizarme mi agenda a tu propia voluntad. Donde con tu alegría las arañas y pequeños ratones que me acompañan se han ido de vacaciones para no molestar, te has elegido por mayoría absoluta la dueña de mi mundo perdido de la mano del hombre.

Ante el revuelo que creas entre los jilgueros y gorriones con tus ojos verdes, hasta el águila y el cernícalo se han tomado un descanso, para que los cánticos no sean un enjambre de plumas cuando en tu pasear por el sendero los vas dejando que se posen en tus dedos, los invitas contigo a caminar, mientras yo desde el alto dejo volar mi imaginación. Sintiendo como tu felicidad cambia por completo el entorno agreste y rudo, donde mi cuerpo ha decidido fundirse para sentirse mejor, como un bálsamo del curandero del río gafos, como la pócima de la bruja de San Cibrán.

Y se dibuja una sonrisa en mi cara castigada por el tiempo, abatida en mil batallas, curtida por el frío y la dureza de una almohada solitaria, una cara que acaricias con ternura mirándome a los ojos fijamente aprobando con ello lo que sientes, lo que siento, dejando que el tiempo no tenga más valor que el que queramos darle, porque ya no vale de nada mirar atrás.

Posdata: Hubo un tiempo donde mi cueva tenía una telaraña en la puerta, hoy hay una alfombra que pone: Bienvenida a casa.

PODRÍA….

Podría interpretar la música y el avance de los sonidos pero nunca he sido parte de un mundo que fuese sonoro. Podría contagiarme del color de las grandes pinturas, la vida que representan dichos colores en lo cotidiano, de ese abanico de historias que gracias a ellos tenemos día a día pero ¿cómo ser parte de algo que no sabes realizar?.

Podría no haber nacido en el siglo XX y quizás hubiera encajado mejor ¡o no!, pero seguro que en muchas cosas sería distinto ¡ quizás la inspiración para las obras personales de distinto ámbito sería de mayor grado al no haber contaminación temporal !, ¿o sería una vida lineal y aburrida?.

Podría no aprovechar la cara B de las hojas pero sería una mala persona por permitir más tala de árboles. Como a la vez bañarme relajadamente en vez de darme una ducha. A lo que vienen todos mis argumentos es que nunca se está contento con lo que tienes, haces o desees si me apuras, hasta nos quejamos en los sueños donde allí podemos ser o hacer lo que queramos.

Por ello no deberíamos de darle tantas vueltas a los conceptos básicos de nuestro sistema operativo eh intentar actualizarlo con menor o mayor éxito, lo importante del conocimiento es entrar en su interior y absorber lo que se pueda, porque al final algo siempre queda.

¡Qué mala leche!

He aplicado en todo aquello que hice todo lo bueno que tengo, no es mucho soy consciente pero he puesto en ello, corazón, pasión, ganas, esfuerzo y mucho más, siempre mucho más de lo que me han devuelto a cambio.

No es una queja formal, en la vida te acostumbras a estar un peldaño por detrás porque normalmente tienes un jefe al que responder de tus actuaciones o bien si eres un freelance hacer de tu trabajo tu mundo particular con mayor o menor éxito.

Cuando te esmeras hasta intentar ser perfecto también quieres que al contrario cuando buscas algo sea parecido o igual porque sabes lo que cuesta llegar ahí, raramente pides que sea superior o perfecto ya que esas cosas son utopías y mejor tener siempre los pies en la tierra.

Siempre intento fijarme en todo lo que hago y busco no equivocarme porque muchas cosas dependen para que todo salga bien y equivocarse no es una de ellas, intento comprobar las cosas un par de veces, se que suena un poco quisquilloso pero es la mejor manera de asegurarse de que todo va bien.

Entonces y a lo que va toda esta charla es para ese supermercado de ciudad al que compras habitualmente y que confías en que sus productos sean buenos y a tu elección saludables, pero… si haces la compra del mes y pides cuatro cajas de leche estando en Agosto del 2022 como “narices” por no decir algo más gordo me traéis cuatro cajas de leche caducadas el 30 de Mayo del 2022.

¿Dejadez?, ¿equivocación?, ¿pasotismo?, ¿a ver si cuelan?…

Si a mi me piden profesionalidad en lo mío yo también espero de los demás lo mismo, porque cada uno en su trabajo tiene que rendir y tiene que estar atento a lo suyo y si no quieres hacerlo deja paso a quien sí lo necesita y desea hacerlo bien.

Ya les he llamado y a lo largo del día me harán el cambio, una perdida de tiempo que no me van a compensar, sólo una disculpa de una operadora que ni siquiera es culpa suya, espero al menos que al trabajador que cometió el error le den un toque para que esté más atento para la próxima.

Somos adultos.