Recuerdos: Reve en el mirador da Fraga – Moaña 2007

Y los años van pasando, cuando te pones a buscar en el baúl de los recuerdos todas esas fotografías que están congeladas cobran vida por unos segundos, dicen que no hay nada como volver la mirada atrás para valorar lo que tienes en el presente, que decir, creo que cada persona opinaría de manera individual a esto. De todos modos los recuerdos nunca se marcharan pero podemos crear nuevos cada día que pasa, a cada segundo que sigamos respirando. Eu son un toxo.

Reve en Moaña

Aún hay esperanza

A veces pasa en la vida que hay personas que llegan para salvarte, cuando peor te encuentras, cuando te has rendido ante toda evidencia de lo mal que estás, llega un alma sensata y noble que te abre sus alas para darte una oportunidad.

Suelen ser personas que sin pedir nada a cambio te entregan una porción de vitalidad que te da ese empuje para intentar lograr tus metas, esas que sin el mínimo error de calculo son tan simples como el seguir haciendo que el corazón no deje de latir, de incluso llegar a sentir que volver al sendero del destino es algo bueno, es una aventura.

Yo he encontrado a esa persona que le ha dado un vuelco a mis sentimientos, a mi enfermedad, a mi día a día y puedo darle las gracias de muchas maneras, pero esa persona sabe todo de mí y lo que significa que esté en mi vida, por eso mi abrazo más profundo, la mayor ternura de un inocente beso, los guardare para ella por darme una vida de gato extra que no olvidaré jamás. Ojalá hubiese más personas así.

Puñetera soledad

Hoy me ha sucedido algo que me entristeció mucho, ya todos sabéis que mi salud no es buena es algo que no he ocultado nunca y que no tengo pareja, que llevo muchos años solo pero eso también lo sabéis. Lo que ha pasado fue mientras hacia unas tareas, farmacia, supermercado, caminando de un lado a otro y dé repente me quedé completamente quieto en medio de la calle, viendo pasar a la gente, parejas, mujeres, niños corriendo, hombres y me vino un bajón tremendo que casi me tira al suelo y empecé a llorar, sin querer lagrimas se deslizaban por mi cara y una sensación de soledad me embargo ante tanta gente que pasaba a mi lado.

Fue un dolor tan fuerte en el pecho y una perdida de fuerza como si me diera contra un muro, fue como recordarme la realidad que llevo tanto tiempo viviendo y me sentí morir porque no veo que salga de este pozo que me tiene atrapado y no me deja respirar. Y pensé para mi mismo que ya no podía tocar más fondo que acababa de darme cuenta de lo triste y patética que es mi vida en estos momentos. Estuve quieto sin moverme varios minutos en la misma posición, la gente seguía pasando y se hacía más evidente mi invisibilidad. Cuando tuve fuerzas comencé de nuevo a andar, fui a la parada de taxis y me volví a mi cueva una vez más.

La soledad duele hasta lo insospechado, si tienen amigos o familia que vivan solos hagan por verlos aunque no lo pidan les hará felices tener un poco de compañía. Un abrazo.

Te extraño

Me gustaba muchísimo cuando te enfadabas conmigo de bromas pero fingiendo que lo hacías de verdad. Yo siempre ponía cara de circunstancia y no sabía que hacer o decir, éramos jóvenes. Tu querías tenerme siempre activo y en tensión como si eso hiciese falta pues te amaba con locura, pero hacerte la enfadada por una tontería era tu manera de decir que ahí estabas tú y que por mucho que viviésemos siempre ibas a querer dar esa guerra y no rendirte fácilmente a mis besos, a mis abrazos aunque supieses que eran todos tuyos, que te pertenecía por siempre.

Me ponías gestos al enfadarte pero tu mirada siempre delataba que no lo estabas de verdad, en el fondo entendía tu juego, porque sabía que al poco rato ya estarías saltando encima de mí, o provocando que te buscase con un abrazo, un roce, un cariño o de esas pequeñas suplicas de: amor mío no te puedes enfadar eres mi vida entera…

Cuando te fuiste al cielo yo no dejaba de buscar en las estrellas ese guiño, ese gesto de enfado para que yo no dejase de perseguirte por la casa, ahora vacía, para jugar al yo te quiero más mirándonos fijamente, a sentir el verdadero y sincero primer amor. Hoy como todos los días desde hace tantos años sigo echando de menos tus regañinas de amor.