Toda va mal

Siento la tortura en todo mi cuerpo, los malestares, el dolor crónico, el insomnio carroñero, los nuevos síntomas y efectos secundarios, la apatía. Llega la desesperación.

El aburrimiento de una situación no pedida, las pocas ansias y ganas de luchar porque cuando das un paso aparecen dos que van al contrario y te hunden en la mierda.

La falta de comunicación, los malos pensamientos, la mirada perdida de algún especialista como dándose por vencido, la crueldad de las cuatro paredes que me acogen.

Y a pesar de todo ello, quiero vivir.

Muerte

La mata ceros

Ese cero a la izquierda que en su tiempo era algo y que ahora según la primera por la derecha ya no es nada, lo es porque nunca lo han querido como ese cero que realmente se merece. Ese cero que siempre lo da todo pero que los caprichos de la que se cree indispensable lo ha marginado.

Y aunque parece complicado, no lo es.

Supongamos que la que a apartado al cero es tan vulgar y tan insuficiente que al cero no le ha quedado más remedio que pasar de sus lastimeras actuaciones y dejarla porque realmente es una ególatra y una sucia y perversa metáfora.

Así que si me dan a elegir entre el cero a la izquierda y la hipócrita que se esconde en su propio apocalipsis, darme al cero que al menos no me la clavaría por la espalda.

Nuestra locura

No quiero que me quieras como yo te quiero a ti, porque de las veces que nos hemos querido uno de los dos siempre quería sobresalir. Y no es por importunar ni pecar de indeseable pero no respondo de mis actos si me quieres en eso ganar.

Y canto como un pollo sin cabeza en la ducha, todo porque no me cortes el agua caliente cuando a ti te gusta el agua fría pero no tengo previsto darte la razón sin que me cueste mi cordura, pero es de locos sacar la basura en hora punta cuando el camión pasa cada tres días.

Pero no se como decirte que no dejes tu ropa interior por ahí tirada, que los gatos juegan con ella y hacen agujeros varios, luego no sé si es por el aire acondicionado o porque tengo la gripe pero siempre estoy estornudando todo aquello que me callo.

Así que ahora me cortas el pelo, no por ello perderé las fuerzas pero me molestan cuando en el baño me acuerdo de ti cagando. Y es que el amor es como una tortilla de patatas, no por escachar muchos huevos será más jugosa la relación.

Hoy te escribo aunque no sepa quien eres

Hoy te escribo con mis sentidos mermados, con la capacidad disminuida y con la confusión de que me faltan partes de mi memoria a largo plazo, las de corto plazo son inexistentes pues no hay nada que las pueda producir excepto la apatía y la desazón.

Andar sobre el hilo de una araña sin serlo es como ser trapecista en el espacio sin nada a lo que aferrarse, así veo yo mi día a día, sin nada que me sujete a la tierra, sin nadie que me ayude a templar el temporal que se arremolina a mi alrededor.

Echo en falta una conversación de verdad, no de las que tienes con un psiquiatra que intenta que tu cerebro no se vuelva loco por el dolor que envía a todo el cuerpo como hordas de asesinos, una conversación que reavivara esas ascuas y prendieran un fuego moribundo, ya no hablo del romanticismo, hablar de cualquier cosa presente me llenaría.

En mi cueva sólo el canto de los pájaros rompen el silencio, entre ellos si hablan y me miran, creo que hasta sienten mi tristeza y soledad. He llegado a un acuerdo con ellos, les dejo migas de pan en un plato en la mesa de la terraza y ellos me acompañan todo lo que pueden, hasta que las águilas hacen su ronda, entonces como yo no salen de su escondite.