Otra entrada en mi diario

De las entradas en mi diario, de esas que se escriben para que lo lean en un futuro cercano o lejano, entiendo que la gran mayoría son sobre mi estado de salud y de como voy viviendo con mi enfermedad crónica degenerativa. Yo mismo quisiera escribir en sus páginas otras cosas como hacia antes cuando estaba sano pero comprendo que es la única manera que tengo de evadirme de todo lo que me sucede ya que no tengo personas físicas a mi alrededor para contárselas, para poder hacer cosas diferentes en mi limitada movilidad. La relación con otros humanos es cuando voy al Hospital, al médico de cabecera o cuando me traen la compra a casa los del supermercado, para decir gracias.

Psicológicamente es muy duro ya que a lo que tengo le unes las restricciones de una pandemia, que ya se van suavizando, pero que para mi es como al principio ya que no salgo de los dominios de mi cueva salvo como dije antes para ir a temas médicos y se me cae el mundo encima, montañas incluidas, además vivir donde lo hago no ayuda a socializar ya que vivir en el culo del mundo es lo que tiene, algunos ancianos-as que ya tienen su trote y de mi franja de edad nadie y gente más joven cero, tener dos hamters ayuda en las charlas sin espejo.

Últimamente mi salud ha empeorado, la llegada del otoño – invierno no ayuda y la desgana suma enteros incluso a la hora de socializar por internet, me gustaría poder tener sangre y hablar con otros escritores-as o que los amigos-as que hice en mis tiempos de cuando hacia directos en Twitch pero se me van las fuerzas y mis redes sociales se están quedando como un congelador vacío, tener medio siglo no ayuda no todos los de mi generación se han integrado en las mismas, aunque he conocido a personas de todas las edades en ellas a lo largo de los años, algunas me han dejado gratos momentos y otras me han apuñalado después de aprovecharse de mi pero es lo que tiene estar sólo y que estés sensible por socializar y no estar 24/7/365 solo.

En fin hoy he podido escribir, mañana igual no tendré fuerzas y recurra a mis fotografías hechas a lo largo de una vida para mantener mi blog activo, algo que es una rutina necesaria para no descolocarme y abandonar un estado racional de mi mente que se apaga a pasos agigantados. Un abrazo enorme.

Aún conservo viejos recuerdos

Ana salió de la ducha, estábamos en un hotel de un pequeño pueblo en la costa gallega. A pesar del cambio de idioma para ella el gallego le resultaba fascinante y lo intentaba asimilar como propio con rapidez. Entró en la habitación y yo estaba sentado a la orilla de la cama viendo de un poner un canal de fondo pues estábamos cansados de darnos una buena ruta de senderismo por un lago de media montaña de la localidad.

Era la primera vez que compartíamos hotel juntos ya que no nos habíamos dado el tiempo para ello, separados por miles de kilómetros y con nuestros trabajos iba a ser la primera vez para ambos.

Estábamos rotos y con agujetas y eso que había sido la primera etapa de un recorrido desde el Sur al Norte de varios días y después de comer en un pequeño restaurante la idea de una buena ducha y pasar la tarde descansando en el hotel era la mejor idea, queríamos ver la movida nocturna de ocio para bailar e irnos de copas.

Cuando Ana llego a mi altura de la cama se quedo mirándome fijamente, yo sabía que teníamos mucha tensión sexual acumulada de varios meses pero no sabía como reventaría la cosa y quería ser prudente, cosa que obtuve respuesta en un pestañear de ojos. Ana seguía mirándome fijamente y tirándome hacia atrás saltando encima me dijo: te voy a comer todo.

Ya no pensaba en las agujetas, ni como íbamos a romper el hielo en nuestra primera vez, ni en salir a bailar de noche, ni en el trayecto del día siguiente, ni en los meses de espera, sólo sé que me comió enterito y no puse resistencia alguna, fue un momento maravilloso y un recuerdo inolvidable. Ana fue de esas compañeras que aceptaban el camino largo con la mochila en la espalda sin quejarse, era como yo y juntos viajamos y vivimos momentos únicos. Como en tantas otras expediciones de mi vida la de mochilero fue la más completa y Ana una de las mejores compañeras en esos años de recorrido, un día ella se fue al calor y yo necesitaba del frío, ella se fue hacia el sur buscando tierras más cálidas yo tras una parada en el Norte me fui a una aventura por América latina con mi mochila.

¿Estoy soñando una ficción o posible realidad?

De lo poco que puedo soñar en mis escasas dos horas de sueño, últimamente uno se me repite como por episodios y que no se bien como atender, ¿una premonición?, ¿un aviso?, ¿una vida paralela a este mundo?.

Y es que en mi sueño veo una ciudad ni del pasado ni del futuro, parece actual, con sus edificios normales, sus coches, sus gentes, nada raro. Salvo por que hay una guerra entre dos bandos y veo como escapamos mientras unos soldados buscan a otros casa por casa, edificio tras edificio.

Siento que estoy huyendo pero me fijo al mismo tiempo en el desorden de las personas al correr, de que hay edificios altos y carreteras con pendiente hacia el mar. Momentos en los que con otras gentes nos refugiamos, hablamos y vuelta a salir corriendo como un sin parar.

Un sueño que ha tenido sus dos episodios en menos de una semana como una continuación uno del otro, ¿qué me querrá decir?. Yo no lo sé o quizás tenga miedo a formular mi teoría, buen Domingo a todos.

Otra mala noche, y van…..

Cuanto odio las noches como las de hoy, donde te quedas paralizado por el dolor y no eres dueño de tu cuerpo. Llevo viviendo esta pesadilla ya tanto tiempo que no hay descanso para mí. Con lo fácil que sería que de siete días a la semana al menos me dejaras descansar tres, porque este dolor e insomnio me está volviendo loco.

Mi cabeza sufre la tensión de tener que soportar como todos los músculos y todos los huesos se quejen a la vez, se retuerzan y se compriman al mismo tiempo haciendo que lo que tendría que ser una noche de descanso sea un infierno. Un infierno que luego durante el día repercute en mis desmayos y en mi nula funcionalidad mas allá de un par de horas, las pocas energías que consigo reunir a base de lucha porque ya no me queda otra, una puta lucha que se que voy a perder de todos modos, ¿por qué me aferro a la vida?. Tengo ya medio siglo y gracias a ser una mente inquieta he podido ver Mundo y compartirlo, plantearme retirarme no es una situación incomoda, todos tenemos derecho a morir dignamente, en paz. Y bien es verdad que me gustaría que todo esto cambiara y poder tener una última carrera, un último momento a añadir a mi memoria y poder sonreír de verdad, pero soy consciente de la dejadez de un sistema que te mantiene drogado para que no molestes y que si te vas seas un número menos de los que ya no valemos nada.

Son las 4:51 am lo único hermoso que me queda es poder contemplar las estrellas tras mi ventana, una nueva manera de cárcel en supuesta libertad. Tengan un buen día.