Reconocer que…

Lo sé, voy a morirme, como todos, por unas circunstancias u otras. Pero yo, a pesar de todas mis dolencias. Yo, voy a morirme de pena. No puedo argumentar algo que está dentro de mi interior grabado a fuego, un fuego forjado con el paso de los años desde la fidelidad a un sentimiento tan arraigado, a la más sincera de las devociones, a ese amor verdadero. Ya me pueden criticar o llamarme loco pero cuando navegas en esas aguas de la pasión más sincera, cuando lo das todo y no pides nada a cambio, cuando un abrazo te hace sonreír de felicidad, si, yo voy a morirme de pena. Como cada día desde que la mitad de mi se murió llevándome con ella, dejando un sucedáneo de vida y sueños de vidas que no hemos podido vivir, resucitar con cada recuerdo para volver a morir, si, voy a morirme de pena y espero el momento con el convencimiento de que nos volveremos a encontrar en esta tierra de Celtas, meigas e trasnos, en nuestra calle, en nuestra playa, en nuestros corazones. Yo voy a morir de pena y no me avergüenzo de ello.

El amor y sus luchas

Yo te amo

pero la muerte te ha amado más,

y no por increparle

hemos dejado de amarte.

Entiendo que hasta los dioses

te quieran a su lado,

que envíen a la guadaña para asegurarse

tu amor.

Lo que no saben y es que tú

en la vida y en la muerte,

desde que nos conocimos

me has amado por siempre a mi.

Y eso no lo cambia nadie

por mucho poder que tenga,

amar es para siempre

todo lo demás, una tortura.