La galleta

Me terminé la galleta

periodo de reflexión de mi lengua

atando sabores de conservantes

en cada mordisco.

Miré a la bolsa media vacía

nació el debate en mi interior

pues a estómago lleno

mal no le presta otra galleta.

Terminada y reciclada

llegó el remordimiento terrible

de todas esas grasas saturadas

que terminan en mi interior.

Intento convencerme

que de sólo se tiene una vida

disfrutarla o demonizarla

no depende de la suma de las galletas.

El ser de peste

Cuando llega la noche mi cuerpo se transforma, deja de ser aquella masa profanada por las opiniones y se convierte en un viaje más allá de mi propia consciencia, liberando las cadenas de un terreno pantanoso llamado realidad. Yo no soy nada y partiendo de ello puedo creer que alcanzarlo todo es más fácil pues nadie repara en mi, me ignoran por ser un ser olvidable y rechazable, de esos que no destacan cuando caminan por la calle.

Nadie hará muescas de mi en su cama, ni presumirá de tenerme en su agenda, la invisibilidad que me da ser algo por debajo del estándar que todos proyectan y quieren para ellos mismos y los demás me ausenta de toda mirada o acercamiento. Soy como dije una masa pensante que como el viento no se ve y cuando se siente normalmente molesta. Pero uno a lo largo del tiempo se acostumbra a que ser uno solo para sí es más de lo que jamás había aspirado a tener, todo un logro.

Nadie vendrá a mi entierro cuando muera, un perro callejero tendrá más honores y recuerdos llegado el día, pero no busco una solución a la pena ni que el karma me despeje en la próxima vida, total ya lo sabemos, después no hay nada y a nadie tienes que justificar tus miserias, ni las riquezas de aquellos les servirá de mucho, nadie tiene enchufe con la muerte, ni los que se criaron con ella los tienen.

Ser un monstruo no es fácil en la edad moderna, donde todo incluso la más pequeña imperfección se retoca o se opera para ser un top, yo en mi despreciable existencia no hago gasto en la belleza, no me arreglarían ni reconstruyendo con cera todo mi cuerpo y además ¿para qué?. Total ya tengo callos de tanto arrastrar mis genitales por la acera, que no se vayan a pesar que me los agarro bien para marcar paquete, que total en mi mundo salvo las criadillas de cerdo de mi no se aprovecha nada, a buen ver siglo XXI.

Todo moco

Odio estornudar y tener toneladas de mocos, ¿conocen esa sensación?, ¡claro que si!, todos hemos o estamos pasando por ello y es como una orgía de bichitos imperceptibles que se meten en tu sistema y lo hacen añicos. La cabeza te duele, el pecho te duele, todo tu cuerpo es puro dolor y para colmo fuera llueve desde hace meses sin parar y el frío es como una nevera abierta quedándose con toda la electricidad a palo seco.

Si te quedas mucho tiempo en cama bajo catorce mantas malo, si te levantas y te pones veinte kilos de ropa malo, hagas lo que hagas no podrás acertar con algo que te haga sentirte bien. Y no hablemos de los remedios para sacudirte de encima la mocada del año, todos los remedios de la farmacia te parecen pocos, para al final rendirte para pensar que a ver si el próximo día cuando amanezca te encuentras mejor y te olvidas de la pesadilla de tener ese liquido acuoso colgando de la nariz. ¡Aaaaaaah paciencia!.