Yo lo digo…

Me hiciste el amor

desde Boquerón hasta Fajardo

en la historia

de tu cama de guineo.

Allá donde saltar de Toro Negro

hasta los Tres Picachos

era como jugar entre tus pechos

recorrer el valle de tu esencia.

Donde los baños secretos

del Luis Muñoz Marín

cuentan encuentros de besos

entre aterrizajes y despegues.

Me prometiste amarme

camino de Bayamón

y esperando tu promesa cumplida

me escondo en tu corazón…

Un año más

Juego de mascaras

correteando por la cárcel,

la prisión de los años

feliz cumpleaños.

Desconsolado

y demasiado abandonado,

exceso de soledad

y de vientos tuertos.

Sin tarta que tragar

ni velas que soplar,

se pierde la esencia

del vivir y no morir.

Otro día más sin reír

ni payasos con globos,

sin la libertad justificada

de regalos inesperados.

Y así pasamos el tiempo

con el abrazo felino,

con el champán de las lágrimas

y el tirón de orejas.