Un mundo utópico

Ya no quedan florecillas

ni piernas rotas que arreglar

ni quién recoja los excrementos

después de vapear.

Se ha extinguido la leche de bebés

y ya no se esnifa queroseno

ya no hay chicas guapas

ni la gente emigra al pueblo.

No se hace deporte

eso ya ha dejado de ser cool

ahora se buscan mofetas

para casarse con ellas.

Ya no quedan collares que comprar

ya no gusta el hardcore

ni los discos de vinilo volverán

aún quedan cosas por sacrificar.

Duele

Duele

los abrazos no compartidos

el muro distante

otros.

Duele

el tiempo no pasado

lo que no se ha vivido

lejano.

Duele

el sabio perdido

los caminos encadenados

lo no empezado.

Duele

la niebla en el cuerpo

batallas y batallas

los no besos.

Arañazo

Las marcas sobre mi piel

profundo y cortante

un arañazo señala

un combate a muerte.

Donde las garras

que marcan el cuerpo deseado

hacen de la caza un juego

la primera aventura.

Y te fijas en ella

clavando tu mirada con preguntas

¿quién te ha arañado?

pecador de mi conciencia.

Tu maullido

es como un remate a puerta vacía

porque no siempre es lo que se ve

un momento de desenfreno.

La guerra de los mundos

Imaginarios

como plantas carnívoras en mi sofá

tercios a bayoneta

entrando en mi cerebro.

Guerra sin paz ni treguas

mundos que se revuelven en sus tripas

disparos de margaritas

sangre de chocolate espeso.

Milímetros

de ignorancia destructiva

de una mira láser

de robots suplicando.

Mirada aterrorizada

de una suegra mutante

de hachazos con derechos reservados

la guerra de los mundos habla.