Si…

Si me quisieras un poco

me quisieras un poco

quisieras un poco

un poco

poco

no habría desaparecido.

Velocidad

Mi velocidad

es mi agonía silenciada

por vivir un sueño

no apartarme del camino.

Donde los pensamientos

son como quemaduras en el alma

que nunca te va a devolver

todo aquello que fue demasiado tarde.

Te quiero

es una puerta abierta

a una calle fría y oscura

donde ya no habitas tú.

Como el dolor más profundo

que no lleva a ninguna parte

esa llamada que te arde en las manos

y bombea como un viejo corazón.

Toda va mal

Siento la tortura en todo mi cuerpo, los malestares, el dolor crónico, el insomnio carroñero, los nuevos síntomas y efectos secundarios, la apatía. Llega la desesperación.

El aburrimiento de una situación no pedida, las pocas ansias y ganas de luchar porque cuando das un paso aparecen dos que van al contrario y te hunden en la mierda.

La falta de comunicación, los malos pensamientos, la mirada perdida de algún especialista como dándose por vencido, la crueldad de las cuatro paredes que me acogen.

Y a pesar de todo ello, quiero vivir.

Muerte

Un día cualquiera en Finistella

Catorce mil monstruos

y ni una masa de magia pura

que llevar a mi mochila

que ordenar en mi inventario.

Horas de luchas despiadadas

en un lugar llamado Finistella

donde sólo entran los valientes

y los cobardes hacen stream sniping.

Donde la desesperación es arte

y las mascotas no dan a basto

los sangfanjes echan chispas y humo

no sabes cuando es de noche o de día.

Y por cada golpe mortal el vacío

oteando nuevos horizontes lejanos

quizás en las nuevas mazmorras

vuelva mi maldita suerte.