Picardía

La diosa de ébano

se reencuentra con su sueño,

se acaricia el vientre

leyendo sus escrituras.

No quiere titulares

que analicen su alma,

el cariño que nos tiene a todos

es de una amante soldado.

Sus tiempos

son sus extremos y anécdotas,

nos estudia con fervor

mientras se muda las pieles.

No nos devora

no tiene alternativas,

su mayor pasión en la vida

es tener picardía.

Tu me mataste

Me mataste

y te llevaste la mitad de mi cuerpo

desangrándose por la calle

abierto en canal.

Mi mitad

que ya no tendré compartida

que jamás se juntara

con mis órganos vendidos.

Despiece salvaje

para las pirañas humanas

que me saborean

rinden pleitesía a mis carnes.

Usaste el frío acero

en no dejar nada de mí

ahora soy una parte anónima

vagando por las calles.

La lola y sus sentidos

Estaba la Lola formando el caos

entre su lengua y la mía,

sus piernas cruzadas en mi cintura

llenando de estímulos su corazón.

Su piel formaban temblores

recibidos por los orgasmos de su interior,

los suspiros flotaban al aire

entre la saliva y el sudor.

Sexo en sinfonía de multitud

de acordes acompasados por los cuerpos,

poemas recitados libremente

formando posturas cómplices.

La Lola se amarro a los sentidos

del tacto, del gusto, de la vista,

sintiendo dentro de si el placer

que convulsiono su mente, sus pensamientos.

No olvides que…

Si me quieres de verdad

déjame marchar al valhalla,

donde pueda volver a soñar

en los brazos de las valquirias.

Si necesitas algo de mi

no dudes pídemelo siempre,

aunque este lejos de tus latidos

yo siempre te tendré en mi.

Porque lo que nos ha unido

no desaparece en el tiempo,

lo que yo por ti he sentido

nadie podrá volver a hacerlo.