Y tu me pides que…

Me pides que escriba

y no rompa lanzas al ocaso,

pero tu has matado tu pluma

y ya no me dices tus verdades.

Me pides que haga historias

de tu belleza infinita,

pero no quieres responder

a las prioridades de la vida.

Me pides que conquiste el mundo

repartiendo mis recuerdos,

pero no me pides que los comparta

bajo el calor de tu hoguera.