Cosas de la lluvia

Llueve torrencialmente.

En mi cueva el trasvase de agua va de un lado a otro como un océano embravecido, estoy encima de la mesa sorteando las olas que vienen del salón a la cocina. Aunque lo peor es el remolino que se ha formado en el cuarto de baño, que lo traga todo a pasos agigantados.

He llamado a mi pareja que con su pelo rubio y ojos claros es la sirena perfecta para estas circunstancias acuáticas y le he preguntado si tenía algún consejo para tanta lluvia, consejos que siempre son sabios y tiernos que para eso soy su tesoro, aunque con mi peso igual hago cumplido homenaje a los tesoros piratas y me voy al submundo del fondo del mar como un pulpo más.

No es conspiración alguna esto del mal tiempo, que estamos en invierno y es lo normal, que no me digan lo del cambio climático que eso en mi cueva lo soluciono yo con mi calefacción casera, un mechero prendido delante de un ventilador en marcha, el calor lo recorre todo y te olvidas de esta estación congelante. Y como estamos aún por la mañana igual me hago unos remos con unos palillos chinos por si con el cambio de la marea, mi cueva y yo acabamos en medio del Atlántico.

Buen día a quién no se moje.