Hay una carta para ti.

Amor mío:

Me gustaría poder besarte y sentirte como la nieve derretida por los primeros rayos de sol de la primavera, que fluyen serenos y tranquilos hasta hacerse ríos y fecundarlo todo hasta el mar. Quisiera acariciar tu cuerpo lo mismo que al soplar los pétalos de una flor se vuelven voladores y juguetones con el aire, llenos de sensualidad y ritmo.

Me gustaría estar dentro de ti para poder sentir tu abrazo con tanta fuerza que no nos separasemos nunca de lo horizontal y vertical creando nuestra propia dimensión, aquello por lo que luchar en nombre del amor se forjase como un planeta.

Me gustaría ser tus latidos para afrontar con el paso de los años todos esos momentos maravillosos que se logran al envejecer juntos, sin el reproche de no haber coincidido nunca, sin lamentaciones por las ocasiones perdidas, por no haber vivido el presente, por no elegir el futuro.

Siempre tuyo.