Tus ojos me regalan oxígeno.

Tus ojos me seducen.
El juego de una llamada al despertar me devuelve a la realidad, el mundo no descansa, no se para con la misma necesidad que me gustaría para mí. Pero no puedo reprochárselo, todos quieren un trozo de pastel de la madre tierra, atropellada una y otra vez, pero no me preocupa ya se tomara la justa venganza, somos arenilla en el tiempo, estamos de paso.
Tus ojos no me esconden nada.
El dolor de cabeza no me deja pensar, se encierra en mi caja cerebral y rebota como una pelota de tenis buscando la raqueta, hay mañanas que encierran una pesadez descomunal y no siempre te puedes poner tiritas en la frente, ni esconderte entre las sábanas.
Tus ojos me regalan oxígeno.