Pinchera

Reina se levanta todos los días a las seis y media de la mañana, se da una ducha rápida, no se para mucho con el maquillaje y se toma un café con leche calentado en el microondas.

Sale a la calle en su traje de trabajo, le encanta lo que hace y no lo cambiaría por nada del mundo. Además no le interesa mucho el dinero, lo que hace le llena y le satisface, cuestión de principios y de salud mental.

Su herramienta de trabajo es un punzón, que usa con habilidad y rapidez. Es la mejor de su profesión y rara vez por culpa de ello tiene que salir corriendo, cosa que si fuera necesario está bien preparada, parte del día lo dedica a hacer deporte.

Trabaja a comisión, cuantas más ruedas pincha, más le pagan en el taller, eso sí dependiendo de la cantidad que acudan a ese taller después de ser pinchados, pero confiesa que no le va mal y que se saca lo justo para vivir, que como no tiene vicios le llega y le sobra.

Tan buena es en lo suyo que ya tiene una reputación ganada, incluso otros pincheros no se meten en su territorio, porque Reina si se enfada no sólo pincha ruedas te puede pinchar el trasero si te metes en su zona.

Y aunque enfada a mucha gente que no conoce, como dice un viejo amigo “es su cultura y hay que respetarla”, por lo que tiene la conciencia tranquila y todas las tardes cuando termina su jornada laboral se va de cañas con sus amigas y a bailar un poco antes de descansar.