Y otro día más en la oficina del pensamiento.

Un día maravilloso

entre las trincheras y la colada

alucinando como va la calle

como se sacude la cama.

Los coches despiertan malos humos

se pitan entre ellos

los primeros en amanecer corren

por su cuenta y riesgo.

Tengo el cuerpo tembloroso

el frío ha calado en la ciudad

esperando las cucarachas obreras

que estabilicen mi temperatura.

Se presenta una jornada más

donde se mueven muchas cifras

donde se acortan esas libertades

que cuestan en el baño liberar.

Te echo tanto de menos

Te echo tanto de menos

que no puedo ni llorar,

ya no alimento mi alma

perdida en los senderos está.

Te quiero tanto no lo voy a negar

que cuando te fuiste mi corazón,

se hizo mil pedazos y explotó

y ya no es el mismo.

Ojalá un día llamases a la puerta

te sentases en tu lado del sofá,

yo me acercara y te besara

hasta que no pudiese más.

Te echo tanto de menos

que si lo supieses en tu interior,

si en el albergas algo de amor

no me dirías “no”.

No tengo un amor…

No tengo un amor que me quiera

soy una persona complicada

porque soy fiel y demasiado sincero

incluso cuando estoy en la cama.

No tengo un amor que me duela

porque no me dan la oportunidad

a poder echarlo de menos

si me dejan siempre en la estacada.

No tengo un amor que me llame

y me diga con sus palabras que me quiere

solamente una me persigue

y no estoy por amar a la muerte.

No tengo un amor que se despierte

después de una buena madrugada

para compartir el amanecer

sin parar una y otra vez.