He muerto perdido entre mis lágrimas

He muerto perdido entre mis lágrimas y no me da vergüenza decirlo, me he muerto. He pasado de la alegría a la tristeza y de la tristeza a la pena que es más enrevesada y dolorida, y sin embargo ¿cómo sigo aquí?. A veces sonrió con una mueca perdida pues no sé qué significa estar muerto en vida. Pero eso es lo que estoy y grito, grito con tanta fuerza que el mundo deja de dar vueltas sobre mí, y pienso que es injusto no parar de gritar hasta que el dolor salga por completo de mi interior y me libere, me deje ser nuevamente un ser humano al cual se le arrebato las ansias de vivir. Me he muerto pero puedo sentir y te veo a los ojos muerte y ¿sabes que pienso?, si no has podido conmigo, únete a mí, pasearemos juntos de la mano por las oscuras veredas del sentimiento inerte por siempre jamás.

Crónicas psicóticas

Descuidada su melena

grita a la alcachofa de la ducha

su cambio revolucionario

fue teñirse de rubia.

Le van los gases de pueblo

como buscando una escapada social

espera que la vaca se tire un pedo

acercarse eh inflarse a respirar.

No es lo suyo la ropa interior

no cree en las campañas publicitarias

prefiere cantar a los semáforos

mientras cambian de color.

No le gusta Internet

ni tomar sus medicinas entre horas

le gusta más leer libros de psicología

mientras se moja un dedo en el café.

A ti:

Esperaba que las nubes solo fueran pasajeras de un tiempo inestable y que de ellas solo tuviesen más consecuencia que nublar el sol de mi mirada, pero también cayeron lágrimas y te las he contado a ti. En mi penar que no se si en tu pesar las lagrimas se formaron ríos y no embalses y fluyeron continuos sin que nadie opusiese resistencia alguna ni dejando margen para que llegasen al mar. Esperaba como tonto que espera su ocasión para ser más listo que el hambre que me besaras y que todo quedara en eso, en un fundido y húmedo beso pero te refugiaste en un hacha que en vez de cortar la leña para crear un embalse de amor cortase los puntales resistentes para que todo se fuera, a su ritmo, sin desearlo. Espero que algún día tronco a tronco, unión con unión ese embalse se pueda formar de nuevo y esas lágrimas del lago de mi corazón se queden estables y no se arremolinen porque tú no quieras ver más allá del mar.