A ti:

Esperaba que las nubes solo fueran pasajeras de un tiempo inestable y que de ellas solo tuviesen más consecuencia que nublar el sol de mi mirada, pero también cayeron lágrimas y te las he contado a ti. En mi penar que no se si en tu pesar las lagrimas se formaron ríos y no embalses y fluyeron continuos sin que nadie opusiese resistencia alguna ni dejando margen para que llegasen al mar. Esperaba como tonto que espera su ocasión para ser más listo que el hambre que me besaras y que todo quedara en eso, en un fundido y húmedo beso pero te refugiaste en un hacha que en vez de cortar la leña para crear un embalse de amor cortase los puntales resistentes para que todo se fuera, a su ritmo, sin desearlo. Espero que algún día tronco a tronco, unión con unión ese embalse se pueda formar de nuevo y esas lágrimas del lago de mi corazón se queden estables y no se arremolinen porque tú no quieras ver más allá del mar.