Lamento

Le digo hola a mi soledad.

Lloraban mis ojos al sentir tu partida hacia un lugar lejano y extraño para mí. Lloraban porque no entendían tu marcha precipitada y tan rápida, me sorprendí como si entrase el viento del norte en un verano cálido por tu pasión, y no supe que hacer. Pensé que si gritaba el mundo se pararía y todos dejarían de hacer sus cosas para escuchar el desgarrador sentimiento que tu huida de mi lado me estaba provocando, pero el mundo no cesó de girar y de dar sus miles de historias sin parar. Sentí la angustia que produce el saber no ver a esa persona nunca más y nuevamente mis lágrimas recorrían mi rostro de manera fluida, sin parar. Y me preguntaba porque no podría ser al revés, que tu partida fuese un regreso y en vez de un adiós un hola con un abrazo sentido y un beso profundo, pero estoy perdido en la desesperanza y en tu cabeza solo cabe seguir viajando en tu salida hacia adelante sin contar con nadie más. Allá donde te lleve tu corazón que seas feliz a mi me quedan recuerdos y fantasmas del pasado, que tengas mejor suerte. Le digo hola a mi soledad.

Suspiros y palabras

Sentí tus dulces pechos sobre mí
mientras tu corazón palpitaba sin parar,
en mi una sensación de placer
que no puedo dejar de sentir jamás,
sentir como tus piernas abrazaban
el calor de las mías en sus frenesí,
con cada movimiento rítmico
entre suspiros y palabras agradecidas.

He perdido una estrella

He perdido una estrella en mi firmamento, anoche estaba atento a ver si salía su brillo pero no lo encontré, le pregunté a sus compañeras celestiales y ninguna me supo contestar. La he perdido y no porque no la quisiera, no porque no la amase, ni la dejase de querer. La he perdido y no sé porque dejándome en mí las lágrimas de la desesperanza, la morriña de sus besos y de sus caricias cuando la luna nos iluminaba y nos acogía en su jerarquía de la noche. He perdido el infinito pues para mi eres todo, mi aire, mi riachuelo, mi comida, mi locura.