Momentos

Hay momentos que la tristeza me rodea con sus brazos y me hace llorar. No puedo evitar esas lágrimas que me recorren las venas y me llenan de su cálida sal y me mata. No me mata en el sentido de morir del todo sino que es una agonía constante que no se puede describir, muchas sensaciones de miedo y vértigo que se acumulan en el pecho y oprimen el corazón. Es cuando mi sensibilidad aflora en todo su conjunto y no puedo parar, se humedecen mis pupilas como pez en el mar y me ahogo en el. No me gusta que me vean así porque no quiero que nadie a mi alrededor pueda sufrir por verlas caer, gota tras gota y no entiendan o no sepan el porque, o si lo saben que eso les afecte y se sientan tristes cuando son felices, algo que no permitiría. Se que tampoco es cuestión de ocultarse tras un telón de acero ni de vivir en una cueva donde no entre el sol, pero a veces duele tanto que no sabes que hacer. Hay momentos donde la tristeza secuestra todo mi ser.