Me vi a mi mismo

Un día iba paseando por una calle, su suelo eran grandes losas de piedra y parecía continuar por las paredes de las casas, olía a antiguo, a viejas puertas de madera y a telarañas perdidas y suspendidas por el tiempo. Cuando repare en una presencia cautivadora, en un sueño, me estaba viendo a mi mismo. Me senté en un banco de hierro forjado contemplándome, miraba como yo mismo estaba cogido del brazo de una hermosa mujer cuya sonrisa resonaba en la calle de manera alegre y divertida, debí de haberle dicho algo gracioso pensé porque ella luego besaba los labios de mi presencia, de ese ser que era yo en otra dimensión, en otro espacio temporal que me había permitido verme a mi mismo con la mujer de mi vida, con el amor que siempre había buscado. Sabia que no era el pasado pues no la conocía, sabia pues que era un futuro y que por sus composición mi edad no era mucho mayor que la que tengo, y me intrigó en sobre manera ese hecho. En un cruce de calles les perdí la pista, les perdí por no acercarme demasiado e interrumpir quizás con mi presencia, pero me sentí feliz, me di cuenta de que iba a ser feliz no sabia por cuanto tiempo pero si que una mujer especial indudablemente me había dejado conquistar su corazón y me fui lentamente por esas calles pensando y deseando que conocerla, encontrarme con ella fuese mas pronto que tarde.