Hablando de amor

Cuando tienes la necesidad de amar, de sentirte protegido por el amor de otra persona, no puedes dejar de pensar en ella, de sentirla tan cerca y dentro de ti que cualquier otra cosa que no sea como esa sensación deja de ser principal, no te alimenta. Entonces en parte sientes dependencia de ese ser humano que te llena de emociones y sentimientos y dejas que todo aquello que habías perdido vuelva a ti y te regocije de los mejores momentos que por tu mente han pasado.

Sentirse querido es algo que debería de estar generalizado y que por lo menos una vez en la vida todos deberíamos pasar por ello en toda su plenitud, sin frenos ni agravios, sin tener que demostrar nada, sin que entregar algo a cambio, solo la misma parte que te entregan, el mismo nivel, la misma cadencia de flechazos de amor. Y entristece saber que muchos no conocerán ni por un segundo algo que se allegue a lo más parecido, a veces por timidez, otras porque no se les da una oportunidad para demostrar que son igual de validos o mejores aunque no cumplan con los dichosos patrones de la sociedad de tener que meter todo en un Olimpo de Dioses.

Me gusta amar, me gusta querer, me gusta entregarme en cuerpo y alma a quién sinceramente me quiera, me regale su tiempo porque sabe que yo le daré todo el mío, todo lo que tengo, mi vida. El amor es un motor increíble del que necesitamos para seguir adelante, quién rehúse de el es que nunca ha vivido lo suficiente para echarlo de menos.