Mi pu.. cuerpo

Hoy me levante como costumbre a las cinco de la mañana, (duermo menos que un vampiro en paro) mi cuerpo estaba alegre, un sueño maravilloso me había dejado la tienda de campaña a gusto y tenía ganas de comerme el mundo. Evité las noticias, ya sabemos como está todo con el virus de moda, que me lo digan a mi que llevo siete días sin poder salir de casa y lo que me queda. A medía mañana mi pareja me hace una vídeo llamada ya que ella también está aislada aunque de manera voluntaria para evitar el contagio y verla siempre me da una enorme alegría y con ganas de que esto se termine y todos podamos volver a una vida normal. Aunque para mí con mi cuerpo dando por saco cuando le da la gana por el dolor me tiene amargado por momentos y es lo que ha pasado en la comida, a pesar de tomar la batería de pastillas que tocan el bajón se hizo evidente, quitándome toda esa alegría que tenía desde la mañana. Mis piernas empezaron a perder fuerza, mi cabeza a marearse y a dar vueltas y el dolor empezó a contraer mi ser como si saliese al espacio sin traje y todo en mi fuera a convertirse en un gran ¡puf!. Me he tumbado intentado estabilizarme no sea que con la tontería me cayese desmayado y me golpease para rematarme contra alguna esquina y desgraciase aún más lo poco sano que me queda, harto un rato pero hartísimo un mucho. Y ahora me queda toda la tarde por delante y si recibo alguna llamada tendré que poner cara de persona fuerte cuando por dentro estaré luchando por mantenerme con mi mente clara, con ganas de vivir cada segundo sin pensar en lo cabrón que es tener que vivir con dolor las veinticuatro horas del día, todos los días de la semana, con mayor o menor intensidad pero siempre constante. Y compaginar enfermedad con el mundo que te rodea se hace muy heavy sobre todo cuando quieres a una persona que cuenta contigo y no le puedes fallar porque tu necesitas de su sonrisa para en momentos como los de ahora, donde todo es oscuridad no me tire a un pozo, lo cierre y me trague la llave. Poner buena cara a veces cuesta muchísimo pero es un ejercicio que si con ello haces feliz a un ángel, pocas lágrimas son las que me trague. ¡Hasta los eggs de tener un día bueno y seis malos!.