La primera vez…

Los dos hemos aprendido el uno del otro en el arte de amar, en el acto más notable de una pareja que se quiere: hacer el amor. Y cada día que pasa seguimos aprendiendo porque descubrir nuestros cuerpos no es cosa de un momento, de lo que dura un suspiro, descubrirnos lleva toda una vida juntos, en cada vez, cada instante que nos seducimos, que hacemos de nuestras caricias nuestro alimento.

Y recuerdo cuando posaste por primera vez tu sujetador sobre mi cama dejándome ver tu desnudez, entregando tu virtud ante mi y yo temblando lleve mi mano hacia tu pecho, sonreíste. Me abrazaste y me susurraste “besame tonto” y desde ese momento no he podido dejar de besarte porque me desarmaste con tu encanto, con la ternura de una mujer enamorada y comprendimos los dos que un simple detalle como dejar tu sujetador en mi cama era más importante que firmar cualquier papel pues a nuestros ojos nuestra pareja estaba consolidada para siempre.

Cómplices, de todas las cosas que estaban por llegar, del regalo de tus ojos verdes cada mañana al despertar, de proteger nuestros sentimientos con otros nuevos más reforzados para no dejar nada al azar, al pasar del tiempo ni la monotonía ¿acaso hay algo más bonito que enamorarse de tu pareja una y otra vez como la primera vez?.

Los dos juntos de la mano paseando, como olvidarlo, el primer beso, como olvidarlo… por siempre.