El trato

Me llevaste al borde de la locura cuando te sentí por primera vez afilando tus uñas contra mi espalda y lo llamaste amor, curioso modo de hacerme sentir ese placer que todos buscamos en una relación. Ahora que ya no tengo piel en la espalda me pides que me de la vuelta que quieres jugar desde el ombligo a saber donde, me abstengo de preguntar.

Y con el tiempo me has dejado más pelado que una gamba y ya ni siquiera puedo salir de casa cuando hace sol pues entonces pasaría a “modo churrasco ON” pero para ti sigue siendo amor, pero no cualquier tipo de amor, de ese que se llama del bueno. Y en mi tontería me pregunto porque no te puedo dejar a sabiendas que seguramente después de pelarme puedas llegarme a comer, quizás quiera creer que ya pelado igual si me aliñas bien en vez de comerme me hagas el amor, más que nada por si quieres repetir, dejar que la piel vuelva a crecer. ¿Hacemos trato?.