Cuando en días como hoy el dolor te mata

Hoy el dolor me carcome la vida, mi primera imagen de la mañana eran las lagrimas en mis ojos pidiendo un poco de clemencia para mi cuerpo. Fuera como en mis adentros el viento y la lluvia no cesa haciendo de mi dolor un campo de minas, donde hasta poner una sonrisa duele.

A veces me pregunto como poner buena cara al mal tiempo, pasar la noche soñando en la persona que quieres apretando los puños porque el dolor te ciega la mente y sólo esperas que pensando en ella todo sea más rápido, que el dolor no se emponzoñe y quieres gritar. Gritar para que el mundo se pare y deje por unos instantes lo que esté haciendo y me escuche, porque no me vale de nada llorar cuando tu cuerpo no responde y la medicación es un objeto pasivo que lo único que hace es ver como tu ser tiembla de miedo, se asusta porque ya no eres un joven atrevido que todo le daba igual y se lanzaba a la aventura sin temor a la muerte, pero ahora, ahora no quiero morir ni sentir dolor, quiero abrazar la vida y ser amado, quiero volver a aprender a sentir el calor de otra persona a mi lado pero noches como las de hoy me desgarran el alma, me dejan al borde de la rendición.

Luego veo como mis ojos verdes me deja un corazón, un beso y me recuerda que todo yo soy suyo y me alegra el día, aunque a sabiendas de que la quiero y la necesito como el comer, mi corazón no quiere que me vea sufrir e intento fingir serenidad cuando no soy nada más que un muñeco clavado por mil agujas que me llevan al pozo de la desesperación, puto dolor, déjame vivir un poquito más, sólo un poquito, si no lo quieres hacer por mi, hazlo por quién me quiere, ella no tiene la culpa, bastante castigo tengo ya yo.