Abriéndote mi corazón

Te hago el amor en mi mente mientras pienso en todo lo que ha tenido que pasar para estar juntos. La cantidad de cosas que el tiempo me ha quitado me las ha devuelto contigo, sentir, sonreír, creer en la bondad de un corazón noble y sincero, sentirme rescatado en el último segundo por una mujer increíble que no ve mis defectos sino que admira las virtudes, que le gusta mi cueva.

Hoy mientras comía me decías, me comentabas lo que te gustaba de mi y todas aquellas cosas que sin saber como coincidíamos de manera casi mágica, que envuelve nuestra relación de un ambiente como si no fuera de hace poco, un ambiente añejo, de conocernos de toda la vida, de quizás haber compartido en otra vida una relación larga y duradera que se reencuentra en esta, para a lo mejor sellar los besos y abrazos que quedaron pendientes, que necesitamos.

Algunos dicen que enamorarse es un camino para unos pocos elegidos, que se va perdiendo con la edad y que no coge fuerza cuando nos hacemos mayores, que equivocados, mis mariposas en el estómago son la mejor medición de como mis maltrechos huesos suspiran y desean sentir la calidez de tu cuerpo, de enamorarse locamente de un ser que no deja que me rinda, que me ha demostrado que un camino juntos es posible si hacemos equipo, si remamos en la misma dirección.

Hoy llueve en mi cueva, pero ya no me preocupa, en ti he encontrado ese sol que me calentara durante el día y esa Luna que al anochecer vigilara mis sueños para que no vuelvan las pesadillas, para que una sonrisa no falte nunca en mi cara, por todo ello, te quiero, por todo ello gracias por entrar en mi vida y quedarte.