Conficiendi medicamenta tormenta

Vigilar y reconocer

los pliegues malditos de mi piel

desgarrada de mi carne

separada de mis huesos.

Sentir y querer

las barbaridades sin defensas

que el enemigo está en casa

y se llama cerebro.

Comprender e impedir

todo aquello que no se puede decir

que suma a la paja sin valor

en las tomas de decisiones.

Cundiría el pánico

si todo se acaba un día en segundos

que no habrá segundas partes

ni unos pocos comentarios.