Ojala tuviera esa amiga

Nos despedimos

en un anden sin trenes

en un muelle

sin trasatlánticos.

Pero no hay día 

que no te piense por dentro

buscando las sonrisas

que me robaste con gusto.

De todas las horas

llenas de palabras profundas

de misterios de la vida

de sensaciones encontradas.

Y echo de menos

el cariño que me dabas

sin pedir nada mas a cambio

que nuestra compañía.