La luz

Cuencas vacías en los ojos

devorados por la luz

la templanza del asesino

más allá del portal.

El maullido del gato

llorando la perdida del dueño

pidiendo el regreso del mismo

al filo del mundo.

Pero la luz no devuelve nada

todo se lo traga sin sombras

no deja que nada ni la seda

se venga con todo de vuelta.

Y el tiempo se acobarda

porque espera la oscuridad

algo que sin necesidad de la niebla

quiebre la tiranía de la luz.