Encuentros en la tercera fase…

Montamos las tiendas de campaña en el Parque Nacional Sierra de Órganos una zona extensa y característica de México, metimos los pertrechos dentro de las tiendas de campaña y como era ya noche decidimos no montar un campamento completo. En vez de hacer una hoguera con su cortafuegos para pasar la noche nos olvidamos de ello y con un hornillo nos calentamos una sopa para hacer estomago.

El cielo estrellado sin la contaminación lumínica de las ciudades o pueblos cercanos no tenía precio, con las cámaras apuntamos al cielo para buscar la complicidad de una luna creciente y el deseo de un contacto con alguna nave extraterrestre. Pero salvo alguna estrella fugaz nada fuera de lo normal, algún satélite, algún avión, pero Ovnis ninguno.

A mitad de la madrugada tirando hacia la zona de El Bosque vimos una luz parpadeante por momentos y fija otros sobre una loma calva, que avanzaba lenta y hacía movimientos oscilantes y erráticos. Empezamos a tener un subidón de adrenalina ante lo que podría ser un contacto con seres alienígenas.

La luz se iba acercando lentamente pero empezamos a darnos cuenta de que no crecía, que tenía un tamaño como del faro de un coche, pero sus movimientos no cuadraban con la luz de una motocicleta, bicicleta o un coche con sólo uno de los focos en funcionamiento. Tampoco emitía ruido de motor por eso el desconcierto era mayor.

Cuando la luz entro en el rango de los objetivos de nuestras cámaras nuestras mandíbulas se desencajaron y se cayeron al suelo. Primero nos miramos los unos a los otros con cara de perplejidad, incredulidad, decepción, asombro. Nuestro encuentro en la tercera fase se había quedado en dos “brothers” calzados de algo con bastante alcohol, un paso lento y abrazados con un viejo candil de aceite alumbrando su camino.

Sin comentarios.