No me prometas lo que no me puedas dar

Quisiera ser la luna

esa que me comprende

me llena de ternura las noches

de mi no se desprende.

Quisiera que me volvieses a amar

y entregar mi corazón a salvo

necesito sentir como me besas

y te dejas la vida en abrazos.

Yo por mi parte necesito

ser esa parte de ti que te falta

aquella que más necesites

y que no puedas vivir sin ella.

Por eso una promesa no es nada

ni los juramentos valen de poco

cuando se entregan dos personas

lo hacen para siempre.