De un relajado…

Los chulapos

de mi entrepierna

danzan a coro

de los vegetales.

La hambruna

acostada en el regazo

salpica siempre

al más marrano.

Un saludo enorme

a los traidores

de los músculos flácidos

que los castigan.

Nos veremos

a lo largo de la orilla

cuando se caguen las campanas

y me llames por mi nombre.

Chivata de gafas grandes

de barba recortada

cuenta cuentos del culo caído

en un baile interminable.