Amores eternos

La chica zombi

repatria mis huesos

al cementerio de zarzas

detrás de mi huerto.

Me venera y adora

y me cuenta historias de terror

me besa la calavera

a mi cuerpo le hace el amor.

Me tiene en alta estima

y cotillea con las demás

les cuenta cosas de cuando vivía

y es un no parar.

Yo espero como loco la noche

ya que en el día los vivos molestan

a que cuando canta el búho

me enamore de su alma…

Cantas en la ducha

Te sueltas

corres corres corres

no me toques el punto G

que me desmayo.

Bollos en la cocina

desayuno en tres partes

risas en el pasillo

¡coño!, la suegra.

¡Rinnggg Rinnnggg!

¿quién es?

El tocador de tu locura

pues vengase más tarde.

Me sueltas un vídeo

pontelo en el profile

que saltan las cucarachas

por la noche a danzar.

¿Escuchaste mis audios?

Esos que son como aullidos

alaridos pedazo de loca

tengo pelusilla en el ombligo.

Te has lavado los sobacos

cantas como una opera

quiero los clavos de acero

te colgare en mi ropero…

Bocados finos

Tengo el mofongo muy verde

que hasta el chicharrón se escapa,

tu plato huele a sal marina

mi boca a miel de Kassandra.

Me ahogo en tu sancocho

me abofetean tus verduras salvajes,

que quieres que te diga por la noche

que no suene el llanto de mi estómago.

Ya no tengo lágrimas por ti

nada más me caen arroz con gandules,

metáforas planas de tu batido ferviente

del abrazo que parió tu mente.

Vendrán los tiempos corrientes

de fuego de leña y cocoteros a la sombra,

de deslizarme como miñoca por la arena fina

en busca una vez más del Atlántico…

La noche pasada

Esta noche otra vez

susurraste entre mis sábanas,

la verdad es que lo esperaba

tu desnudez nunca me aburre.

Quemando las naves del misterio

te sentaste sobre la torre blanca,

cabalgaste al lomo del gallo

cuidando de sus huevos.

Me dejaste cansado

pero con la mente abierta,

tu sonrisa inundo tu alma

y se abrieron las puertas.

Esta noche termino en la madrugada

metidos en una cama sin sótano,

jugando con las metáforas

como brujas bailando en un aquelarre…