Marcado por los sueños

La noche marca mis sueños

de bailes de difuntos de extrañas sombras

donde lo absurdo y lo normal

se funden en convencional realismo.

Allá donde la curiosidad es oportuna

y todo lo que ruge en la mente soñando

crea los malestares en el pecho ahogándolo

dejándote como un aparato residual.

Esas fases que en las horas nocturnas

rebasan el límite de la consciencia básica

y ejerce la suficiente verdad comprometida

a todo aquello que revisamos de día.

Como un juguete con pilas nuevas

inyectado de la movilidad de una cama fija

en una red de sábanas arrugadas

por los pensamientos profanados…