Ella y su espada

Ella se reflejaba en la sonrisa de él cuando le permitía jugar con sus juguetes de la antigua Asia Oriental. Le encantaba ser agresiva con las espadas Samuráis como si fuera el fundador Jinmu en persona, eso si, con melones y sandias, la cabeza de él no corre peligro.

Pero lo que más caracterizaba a la muchacha eran sus versos amorosos, dedicados a su amor eterno, con la anotación tatuada “hasta que la muerte nos separe”. Y hoy les dejare uno de ellos…

Mi lengua

es mi espada

clavada en tu culo

amargándote el alma.

Preñada del filo

que asusta a la seda

me meriendo tus ojos

me acuesto en la tierra.

Mi espada en tu vientre

hacia abajo cortante

te amo sin tus orejas

te quiero sin tus pelotas.

Mis manos en tu pecho

cuchilladas finas

profundas en tu corazón

secándote la sangre…

Tu manera de levantarte

¿Ya desayunaste?

  • No ¿por qué preguntas?.

Por saber.

  • ¿Por saber?, ¿saber qué? ¡ehhhh!.

¡Nada nada!, tranquila.

  • ¿Acaso crees que estoy intranquila?.

No, es que ya sabes como te pones si no desayunas tu café y tus bollos.

  • ¿Qué insinúas? , ¿va con segundas?.

¿Sabes una cosa?, si en vez de hacer tantas preguntas preparases el café otro gallo cantaría.

Pen-samiento

Desconectas los datos

para no mirarme a los ojos

en este mundo de distancias

donde Internet lo es todo.

Luego haces la danza de la noche

contoneando tus caderas

al ritmo del caribe

al sudor más loco de la noche.

Y hago que no me duele

el que tengas las noches ocupadas

mientras yo sueño con la vida

me ocupo de no morirme.

Dos —…

Calor sobre frío

verticalidad y horizontalidad

cuerpos desnudos

amantes complejos.

Formas extrañas

posturas de posibilidades

jugueteando la piel

dos seres en contacto.

Amor y amar

amanecer y atardecer

sentido y sensibilidad

besos sin cámara.

Mentes compenetradas

sofocos como lava

modelos de supervivencia

en el mundo del amor…