Mi chica

Posiblemente eres más tonta que el culo de un mandril persiguiendo mapaches, pero tienes ese punto que hace que sonreír para mi sea más fácil cuando te vuelves idiota, pero no puedo parar de abrir la boca y enseñarte los cuatro piños que me quedan bailando al son de tu voz de camionera solo por el desparpajo que tienes para volverte irreal e incompresible, bocina, tocina, jamelga, burrincalla, tripera, mascullosa, pedorra, inyectable.
Cuando te necesito roncas mas que la vagina de una dama de la calle de 90 años y te pones a saltar como una ardilla volviendo loco mis pupilas al no poder seguirte, corre caminas, surfeas en las baldosas, en los adoquines, en el parquet, en la alfombra, en la sartén, en el forro de mis genitales ¡quieta!. Pero no ayudas, eructas con tu estrella en la mano, carcajadas las tuyas como el cacareo de una gallinácea, borracha.

Y te quiero incluso cuando te lamentas al quemar la cocina, incluso cuando no tiras de la cadena y dejas tus rostros de mierda en la loza del baño como smiles prefabricados, atolones, islas de baja cultura, músculos del chonismo, el aleteo de tus labios a la par que tu dedo indice señala al cielo. Cuanto poder desgastas, pero me persigo al tras tras de tu culito a la mamada de tu experiencia, a esa cadena que me retiene a ti, de la que tampoco no quiero librarme, loca víbora de los copones.