Griposa S.A.

Al otro lado de las personas

incuestionables circunstancias

prendas del día a día

recuerdos para toda la semana.

La gripe que llama a la puerta

de la más bonita siempre sabia

te dejan en cama tirada

incluso siendo virgen a los cincuenta.

Exclusividad del moco tendido

de la fiebre alta por todos lados

donde las amistades no aparecen por casa

no seas de las que pegan toda la marrana.

Y te queda cara de chinche

porque cuando eres la dueña de los virus

por mucho que estés en una cama

nadie quiere meterse contigo en ella.

De esas cosas de la mente insana

Escudarse detrás de la mente

para abandonar lo razonable

es lo más cobarde hoy en día

para no dar la cara.

Esa cara tan dura como el hormigón

donde la lucha de clases se usa

para perjudicar todo aquello

que no necesito de ti.

Necesidades que pican mi curiosidad

en eso que llamamos sexo

eso que con el placer produce

lo más razonable de mi mente.

Y aunque es incoherente

casi todas las cosas que digo

no hagan caso a todo esto

tengo una enfermedad mental.

La araña jorobada

Entre cuatro paredes

la ignorancia

la suciedad en el aire

la pestilencia.

Todo revuelto

como tripas salteadas

desordenada

porquería apilada sin fechas.

Sin ventanas abiertas

sin aire que recobre vida

entre cuatro paredes

se cree una falsa diva.

Resaltando cosas

que no son sus propios hechos

excusas baratas

para no limpiar su alma.

Entre cuatro paredes

consume su despotismo

tapando los cadáveres del armario

con bolitas de alcanfor.

Género

Es la tijera curva

la que llega hasta el pellejo

deja la uña en carne

y pone el grito en el cielo.

Bebes una botella de agua

en cinco segundos sin respirar

cierras los ojos al tragar

no te quieres ahogar.

Planchas las camisas

incluso los calcetines ejecutivos

usas siempre cinto de cocodrilo

y un gorro de esparto fino.

Cantas como el culo

cuando acaba de comer fabada

pero te atreves con la bamba

aunque no tengas ni pizca de gracia.

Quieres ser la parte sana

como una zanahoria recién pelada

como esa sonrisa modesta

en el frío mármol de mi tumba.